jueves, 8 de mayo de 2014

Opinión: Maduro y Otaiza. La torta así en lo grande como en lo chiquito

Otaiza
Rafael Iribarren

La cifra nacional que se maneja es la de 4.680 homicidios  sucedidos en los cuatro meses que van del 2014. Anualizada, seguramente pasará largo de los 20.000. Homicidios de varios tipos ejecutados según  patrones bastante conocidos; entre los que está el del sicariato; como tal con un patrón bien definido. El sicario no conoce a la víctima ni es conocido por ella; lo identifica casi solo al instante; lo ejecuta y se pierde. La eficiencia del sicariato, está, precisamente en la inexistencia de vínculo alguno entre el sicario y la víctima; y con quién lo  paga y con quién lo ordena.

Aparte de la matriz primaria, rutinaria en cualquier tema, de manipulación chavista de la opinión de sus bases; en ninguna de los escenarios manejados oficialmente; nada en las primeras informaciones sobre el asesinato de Otaiza inducía a que hubiera sido sicariato. Todo, por el contrario, cuadraba en que había sido el hampa común; o, en tal caso, la violencia cotidiana que lo mató. Que se trataba de uno más de esos más de 20.000 venezolanos que previsiblemente serán sus víctimas antes del 2015. Lo que luego fue corroborado en  la bien creíble y coherente, contextualizada, versión de los vecinos de La Palomera, testigos oculares de buena parte de los que parecen haber sido los hechos  violentos de los que fue víctima mortal. 

Por lo demás, de entrada, en el escenario de que hubiera sido un caso de sicariato; y, además, político; lo primero que había de tener es una hipótesis, viable, sobre por qué era a él a quién había que liquidar; con qué propósito u objetivo; a quién interesaba; y por qué, en contra de lo que es usual en esos casos, ya muerto, no lo dejaron en el sitio. Por qué, haberlo capturado y/o llevado hasta La Palomera y luego a Turgua, desde el Hotel Alba, donde, según, su gente fue la última vez que lo vio con vida. Luego se sabe, o hay la información no desmentida, de que él mismo en su propio vehículo, fue a La Palomera.  De tal forma que, incluso sin aún disponer  de la información que posteriormente se ha producido; además, en general, políticamente, Otaiza no tenía la significación como para que su hipotético sicariaro tuviera impacto. A menos que se hubiera impulsado a partir de las muy oscuras e intensas luchas internas  por el poder, dentro del chavismo. Lo que, por lo visto no habiendo sido así; no hubiera sido imposible. Como, sin ir más atrás, lo demostró la muerte por chavistas de Juancho Montoya.


En la obligada retórica épica chavista; que da como para promover la hechura de un brocal de la avenida Urdaneta de Caracas, como si fuera  en la Gran Muralla China; resulta coherente que a la muerte de Otaiza se le pretendiera dar la dimensión política que no tuvo. O sacarle alguna punta política Aunque evidentemente y sin más;  fue solo otro venezolano asesinado absurdamente. Nada extraño resulta que Diosdado Cabello siga insistiendo en que fue un asesinato político. Que Iris Valera y Tania Díaz exaltadas juren o vuelvan a jurar  que el asesinato del camarada ”será vengada”. Ni tampoco sorprende que Maduro; en cuanto a quién realmente es; a sus limitaciones e insuficiencias; se lanzara, no como posibilidad sino como cierto demostrado, con que fue sicariato, y además ordenado desde Miami. Siempre y como todo, dentro del “Plan desestabilizador  de su gobierno” que los EEUU impulsa.   

Lo asombroso; a pesar de que la capacidad de asombro uno piensa que en algún momento y punto se colma; es que lo del sicariato planificado en Miami lo lanzó, no como la idea de Nicolás  Maduro, como individuo, libre de pensar decir lo que sea. Sino en su condición de Presidente de la República Bolivariana de Venezuela; que, además, “se respeta”, como siempre repite. Como Maduro, aparte lo real-mágico del hecho de ser Presidente; no importa que crea y diga la babiecada que le dé la gana o que le metan en la cabeza. Pero como jefe de gobierno, independientemente de cualquier consideración; que tiene a disposición todo tipo de equipos humanos y técnicos, con toda la capacidad  disponible de análisis y procesamiento, evaluación de situaciones, etcéteras; de toda la información posible. Sobrados como para tener un manejo más sobrio y medido, menos ridiculizante y risible; de cualquier situación en general o concreta. Pero sobre todo de un hecho, hoy, lamentablemente cotidiano en el país; la muerte de un ciudadano; en este caso de Otaiza.    

Independientemente de que Maduro, personalmente, sí se haya creído realmente lo del sicariato desde Miami; lo que, por lo visto es posible. Lo indicativo es que nadie en su entorno lo haya parado ni siquiera asesorado; ni llamado la atención aunque fuera a no precipitarse; a esperar el desarrollo de las investigaciones de los órganos de inteligencia, etcétera. En Chávez, se entendía porque él no toleraba ni siquiera un “quizás”; mucho menos un mutis. A cualquier babiecada, delirio,  invento o chiste malo suyo o robado, obligatoriamente tenía que ser respondido con admiración apoyo y  aplauso. Nadie se atrevía ni siquiera a quedarse callado. Nunca llamarle la atención ni siquiera sobre algún aspecto. Pero, es imposible que con Maduro eso siga siendo así. Y siéndolo; es además  imposible; por mucha mediocridad e incapacidad que domine en él;  que en el entorno de Miraflores y el Gabinete, nadie tuviera consciencia y criterio de que iba a poner la torta con lo del sicariato de Otaiza; como efectivamente la puso. La única conclusión lógica es que nadie allí estaba interesado en que no lo hiciera. Es que en el entorno presidencial, en sus equipos de gobierno y gabinete; en las cúpulas y burocracias chavistas; nadie apuesta a que se consolide y llegue a ser aunque sea un presidente más. Sino que, por lo visto todos, o casi; los unos activa, los otros, pasivamente; juegan a que siga poniendo la torta, siempre, en todo, así en lo grande como en  lo chiquito.       
Caracas 08.05.14


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nos interesa el debate, la confrontación de ideas y el disenso. Pero si tu comentario es sólo para descalificaciones sin argumentos, o mentiras falaces, no será publicado. Hay muchos sitios del gobierno venezolano donde gustosa y rápidamente publican ese tipo de comunicaciones.