lunes, 21 de abril de 2014

Cuba: Edificando el capitalismo de Estado

Humberto Decarli

Cuba ha dado a conocer una zona llamada de desarrollo ubicada en el puerto de Mariel a 50 km. al oeste de La Habana. Hecha con financiamiento brasileño se está instalando un enorme puerto y una infraestructura para la exportación de diferentes productos. Se trata de reproducir las áreas empleadas en China para elaborar maquilas con la finalidad de dar empleos y activar la parasitaria economía antillana.

Es una iniciativa alterna ante la posible pérdida de Venezuela como fuente de mantenimiento, bien sea por cambio de régimen o por derrumbe económico (ambas hipótesis son altamente probables). El gobierno cubano ha sido realmente hábil y realista porque ya tuvieron otra ocasión de caída cuando la perestroika soviética donde se les redujo el comercio en un 75 %, sólo que en esta oportunidad no hay un liderazgo que garantice la gobernanza dado lo desgastado y envejecido de sus actuales mandatarios.

Adicionalmente llama la atención la metódica con la cual buscan subsistir. Primero, es una admisión del fracaso del capitalismo de Estado como viabilidad económica. Segundo, van a depender de transnacionales hundiendo más al aparato productivo cubano. Y tercero, lo más grave, es generar plazas de trabajo con sueldos de esclavos. Si tomáramos como válida la teoría del valor de Marx estaríamos en presencia de una plusvalía espantosa o un capital variable con absoluta sujeción a la rentabilidad. Dicho en otras palabras, la sustracción de la fuerza del trabajo con su resultado es abismal, el Estado fidelista se apropia del esfuerzo de los laborantes en una forma que recuerda la explotación desmedida de la época de la revolución industrial.

El giro del capitalismo de Estado hacia el privado es la aceptación de los malos resultados generados por aquél, Y mientras Cuba incursiona en el maquilaje primitivo Venezuela se dirige al estatismo exacerbado, esto es, aplica una política fracasada en su mentor ideológico.


Los politiCASTROS buscan perpetuar su dictadura, no precisamente del proletariado sino de una despiadada nomenclatura, que obviamente se niega a perder los ingentes privilegios y el monopolio del poder. El gobierno militarista venezolano, en su pésimo desempeño, aplica las conductas cubanas a destiempo con sus funestas consecuencias y daños irreversible a nuestra sociedad.

El paquete económico lanzado por Maduro progresivamente (devaluación, permisión de incrementos de precios regulados, recortes en la salud y en el trabajo, etc.) seguramente continuará con el ajuste fiscal (elevación del I.V.A., del precio de la gasolina y la restauración del débito bancario) y la alianza con la Polar y otros grupos económicos criollos para combatir el desabastecimiento y la escasez. Son actividades desesperadas de quienes han destruido al país pero aún conservan la fuerza de las bayonetas.


Difícilmente saldrán del atolladero porque lamentablemente no puede superarse la grave crisis atravesada con las políticas implementadas y suena imposible la salida del madurismo de la ergástula significada por el modelo populista reinante. Y como su cartabón del Caribe camina al despeñadero. No se necesita ser una Casandra para aseverarlo.

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