sábado, 15 de marzo de 2014

Testimonio: Sobre las protestas en Maracaibo

Anónimo Marabino

Si algo ha sido efectivo en los últimos quince años en la historia de este país, ha sido la propaganda.  En tiempos de lo que algunos llaman «cuarta república», la propaganda política se reducía al espacio de tiempo que duraban las campañas políticas.  No así en lo que otros llaman «quinta república», donde la propaganda fue tomando dimensiones cada vez más invasivas, desde la valla publicitaria en avenidas y carreteras, hasta las a veces interminables cadenas de radio y televisión impuestas por el gobierno.  Algún día –que espero no sea muy lejano- esta invasión de la propaganda debe ser analizada desde el punto de vista de los Derechos Humanos, específicamente desde el derecho a la intimidad, que pone coto a cualquier tipo de invasión a la esfera privada del ser humano.

Es precisamente en el contexto anterior desde donde debe ser leída la afirmación «protesta de sifrinos».  Es cierto que buena parte de las manifestaciones de oposición y de las protestas en general en Maracaibo, se han llevado a cabo en la emblemática Plaza de la República.  Ahora bien, esto merece un análisis que lleve a superar el simplismo «protesta de sifrinos».  Maracaibo es una ciudad con un urbanismo poco regular.  Aquí no es fácilmente distinguible un «norte» o un «sur» desde el punto de vista social.  En el norte de la ciudad, por ejemplo, se encuentra enclavado el centro de Maracaibo, que no es una zona de gente de clase media o alta.  La inmensa mayoría de la gente de clase media se encuentra en el norte de la ciudad, es cierto, pero también en el norte hay barriadas populares significativas.  Lo mismo pasa con el «sur» de la ciudad, específicamente en el Municipio San Francisco.  Es cierto que en este municipio se encuentran buena parte de los sectores populares de Maracaibo, pero también existe una urbanización de clase media – alta, como lo es la Urbanización Coromoto.

En la Plaza de la República, en los distintos actos y manifestaciones de la oposición, es fácilmente identificable gente procedente de todos los estratos sociales.  Es un caso similar a lo que sucede, por ejemplo, con la Plaza Francia, en Altamira.  Ambos son lugares donde confluyen personas que proceden de todos los estratos sociales con un único punto en común: ser opositores del gobierno.  De este modo, decir que en Maracaibo sólo protestan los «sifrinos» porque se congregan en la Plaza de la República, es un simplismo que debe ser leído, como dije, desde el contexto de la agresiva propaganda del oficialismo.  Si bien es verdad que el oficialismo cuenta con el grueso del apoyo de los sectores populares, también es cierto que este apoyo va sufriendo el menoscabo suficiente como para pensar que ya no existe una plena identificación de estos sectores con el proyecto actual de gobierno.


Pero existe un dato más en el marco de las protestas ocurridas en Maracaibo.  En los últimos días las protestas se han desplazado de la Plaza de la República al centro de Maracaibo, concretamente a las inmediaciones de la Avenida Padilla, al Elevado de Delicias y a las Torres del Saladillo.  A esto se suma la enérgica protesta de los sectores de Veritas y Belloso, sectores que, dicho sea de paso, constituyen un icono del Maracaibo tradicional.  Pero lo importante es destacar que en la Avenida Padilla, en los sitios aledaños al Elevado de Delicias, en Veritas, en Belloso y en las Torres del Saladillo no viven personas de clase media o alta, sino personas que bien pueden ser identificadas con sectores populares de la sociedad zuliana.  Las Torres del Saladillo fueron construidas como torres de apartamentos de interés social, habitados en su mayoría por pequeños comerciantes y comerciantes informales que trabajan en el centro de Maracaibo.  Nada más alejado al perfil del «sifrino» que el de las personas que viven en el centro de Maracaibo.

Pero añadamos un dato más.  El Municipio San Francisco –al que no se puede deslindar fácilmente del Municipio Maracaibo en muchos aspectos- tiene como alcalde al economista Omar Prieto.  Esto ha hecho que ese municipio sea identificado como uno de los bastiones más duros del chavismo en el Zulia.  Sobre Omar Prieto pesan serias sospechas de estar incurso en delitos que hasta ahora no han sido denunciados.  Es raro encontrar a alguien en San Francisco que no se haga lenguas de las actividades ilícitas del su alcalde, antes y durante sus gestiones de gobierno.  Pero está claro que todo esto queda en el ámbito del chismorreo y de la cotilla de pueblo porque, como digo, hasta ahora no se ha hecho una denuncia en su contra y tampoco se le ha seguido un proceso penal.  Lo que sí fue evidente en su primer período de gobierno –este es el segundo- fue el fuerte cordón de seguridad de que disponía ese alcalde, hasta llegar a incluir en su séquito una ambulancia que lo acompañaba.  En muchas ocasiones las calles y avenidas de San Francisco eran trancadas por policías motorizados, después de lo cual se veía pasar la caravana de siete camionetas «Tahoe», de color blanco, escoltadas por motorizados y por la ambulancia.  Este derroche de seguridad se acabó cuando el mismo Chávez le hizo la observación a Omar Prieto.

Otra de las cosas sobre las que se comenta en voz baja con mucha frecuencia, es la actuación de la policía municipal de San Francisco, cuyo director es Danilo Vílchez.  Lo que un día comenzó siendo «Polisur» -una policía bastante profesional para el momento de su fundación- en el sentir de mucho pasó a ser un organismo policial con agentes de muy dudosa reputación.  De hecho, hace algunos años, esta policía se vio envuelta en un estruendoso escándalo de tortura policial, en el que un joven de 20 años fue sometido a un trato cruel por parte de unos funcionarios que le introdujeron un bastón extensible por el recto.  Lamentablemente la prensa local poco y nada se hizo eco de esta situación.[1]  Este caso, como muchos otros, pasó inadvertido. 

Lo que sí es evidente y está fuera de toda duda es que el alcalde, a través de la policía municipal, tiene sometida a amedrentamiento a las personas de oposición en San Francisco.  Esto quedó evidenciado el pasado 14 de abril, después que el Consejo Nacional Electoral dio los resultados de los comicios electorales celebrados ese día.  Muchas personas residentes en la Urbanización Coromoto salieron a los frentes de sus casas a protestar, tocando cacerolas y pitos, al igual que otras personas de una zona popular llamada Ciudad El Sol.  También aquí cabe destacar que no son sólo los residentes de la Urbanización Coromoto los que protestan, sino también muchas otras personas de sectores populares.  Esa misma noche y a través de policías y motorizadas, las personas que protestaban fueron reprimidas y amedrentadas.  Esto explica en buena medida el por qué las personas del Municipio San Francisco tienen miedo de expresarse a través de la protesta.

Hoy, 14 de marzo, cuando escribo estas páginas, fue convocada una protesta pacífica en las inmediaciones del semáforo de la fábrica de cemento «Vencemos Mara».  Al lugar de la protesta sólo llegaron diez personas, quienes con sus pancartas se apostaron en el semáforo, de forma pacífica, sin obstaculizar la vía.  Las personas que pasaban por allí en carros, manifestaban su apoyo tocando corneta.  Pero sólo pudieron estar quince minutos en ese lugar, porque de inmediato llegaron unos motorizados que, con gesto amenazante, mandaban a los manifestantes a retirarse de allí.  Después de los motorizados llegaron unas patrullas de la policía y los manifestantes no tuvieron más alternativa que retirarse del lugar, a pesar de que intentaron hablar con los motorizados y con los funcionarios policiales.  Después de esto, los manifestantes caminaron y se fueron de ese lugar, pero con las pancartas en alto.  Nuevamente se presentaron los mismos motorizados, esta vez acompañados con camionetas de lujos que transportaban personas que amenazaban a los manifestantes, quienes no tuvieron más remedio que guardar sus pancartas y regresar a sus casas.





[1]   Véase esta reseña: http://issuu.com/versionfinal/docs/d261/23 (14.03.2014) 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nos interesa el debate, la confrontación de ideas y el disenso. Pero si tu comentario es sólo para descalificaciones sin argumentos, o mentiras falaces, no será publicado. Hay muchos sitios del gobierno venezolano donde gustosa y rápidamente publican ese tipo de comunicaciones.