lunes, 10 de febrero de 2014

Sobre las manifestaciones en la ciudad de Mérida. Facultad de Artes Gráficas.



Hoy lunes 10 de Febrero después de acercar a una amiga a la facultad de artes gráficas de la ULA y ver la tranca ocasionada por alrededor de unos 10 cauchos en llamas, decidí acercarme al lugar para ver de cerca lo que allí ocurría.

Me encontré con un grupo de casi 50 estudiantes que se convocaba alrededor de la entrada. Otro grupo, mucho menor, atravesaba el coro para abandonar la facultad. Inmediatamente, un vigilante que por casualidad estaba a mi lado empezó a decir en voz alta: -”No se vayan, si se van luego no se quejen cuando les roben los laptops comoa unos guevones en la puerta de la universidad”-.

A este señor, y usando el mismo tono voz, es decir dirigiéndome a todas las personas allí presentes les dije; “Yo creo que esas amenazas no son necesarias”. A lo que este vigilante me responde: “Si no le gusta pues váyase, porque así está el país que tenemos”.

Inmediatamente se acerco un profesor a intentar calmar la situación que se había originado y para mi sorpresa, este señor vino a repetir lo mismo que me decía el vigilante y delante de la masa de estudiantes me pregunto si yo era estudiante de la ULA. A esto respondí que no, que solo pasaba por allí. Al responder no, la masa de estudiantes empezó a gritarme; Fuera!!! Fuera!!!

Al mismo tiempo el dúo vigilante-profesor empezaron a hablar y el vigilante decía; “Ese tipo hace un mes tuvo un problema con otro vigilante”. Y si, es cierto. Hace un mes entraba yo a la misma facultad para apreciar unas exposiciones y recoger a alguien cuando los vigilantes de seguridad empezaron a seguirme como si fuera un delincuente. Esto terminó en que el vigilante me pidió el carnet universitario, y al ver que no era estudiante, me pedía que abandonara el recinto universitario sin mas razones que; usted no estudia aquí, por favor desaloje.

Volviendo al día de hoy. Posterior a eso, el profesor, que en mi cara se auto proclamo vocero de la manifestación y de los allí reunidos siguió pidiéndome que saliera del lugar. Esgrimía una especie de diarrea política donde recuerdo los siguientes; “esto es una manifestación del pueblo que está harto”.

Al mismo tiempo una chama que tomó la palabra frente al grupo empezó un discurso donde solo pude ver y escuchar la coacción usando el miedo como base del discurso. Que si; En la universidad estamos seguros pero que al salir nos matan, que los muertos, que los motorizados y los malandros. Ella intentaba creo yo, decir, que no se podía quedar la universidad indiferente frente a los hechos de violencia que sacuden cada día al país. Y con eso estoy totalmente de acuerdo. Aunque ella no mencionara nada nuevo para nadie. O mejor dicho aunque el lenguaje que estaba usando para recordar eso era el de mencionar a los motorizados o a los malandros a la vez que justificaba la no entrada de personas ajenas a la universidad. Luego me fuí.

Pues bien, señoritos estudiantes, se comprobó lo que me temía antes de acercarme; manejan ustedes el discurso político de la polarización y de la exclusión junto con el nada que decir. Y no por lo que dicen, si no por lo que hacen. Si a lo ocurrido hoy le sumamos la sacudida que le dieron al carro que trató de atravesar la manifestación la semana pasada o la arremetida piedras al autobús desde donde les gritaron escuálidos, me confirma que mas allá del tema de la inseguridad no manejan ustedes ningún tipo de argumento político y repiten, como mucho, aquellos que escuchan en los medios de comunicación o del dúo vigilante-profesor.

Dicen manifestarse en contra de la inseguridad pero obedecen a quienes piensan que el cambio de presidente resolvería tal situación. Excluyen ustedes y son violentos en sus formas también, y contrario a intentar ganar adeptos a sus causas los expulsan por no ser estudiantes o por simplemente cuestionar las formas de sus lideres de campo; los vigilantes y los profesores. Dejan de lado un análisis de las causas que crean las condiciones de violencia e inseguridad y a lo sumo
su propuesta contiene una petición al gobierno donde se aplique mano dura o se cambien los colores de quienes deben asumir el fracaso de la gestión gubernamental como fondo y no como forma.

¿La represión? La desapruebo en cualquiera de sus formas o casos, pero si lo que quieren es el desbanque de quienes hoy tienen la silla deben asumir los enfrentamientos del que mañana serán ejecutores aquellos quienes ustedes mismos promueven como soluciones. Así es la guerra por el poder.

Yo, anarquista por convicción y acción no puedo si no rechazar la represión de los cuerpos estatales en cualquiera de sus formas; sin embargo mi trabajo político no puede limitarse a caerme a piedras con los policías por el mero hecho de tratase de una manifestación y mucho menos de la mano de quienes no dudan en excluir o coaccionar por medio de la amenazas y que en el mañana serán nuestros nuevos opresores, por muy profesores de la ULA o estudiantes que sean.

Quizás sea un poco atrevido hablar de un modo general con respecto a este tema. Pero de cualquier modo creo que, viendo lo que vi hoy, no me queda sino hacernos la siguiente reflexión;

Sin olvidar el oprobio de la cuarta y detestando el de la quinta, debemos prepararnos para la sexta.
VsnF

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