jueves, 6 de febrero de 2014

Opinión: El neolenguaje y la neolenguaja: La ignorancia como principio comunicativo

José Luis Rivas

La capacidad del venezolano de adaptarse al lenguaje que le imponen siempre me ha parecido preocupante. No es un problema separado por espectros políticos sino que afecta a todos por igual.

La primera vez que fuí consciente de ello fue con la palabra "escuálido", por allá en el 2003 o antes. Más de 10 años después aún muchas personas siguen usándolo, de manera peyorativa y de manera orgullosa, dependiendo del lado del espectro político en el que se consideren, sin entender la verdadera envergadura de la palabra.

El último invento del neolenguaje, parecería, ha sido la exclusión mediante la pseudo-inclusión. Esa repetición de palabras con la excusa de darle cabida a más generos y encontramos los famosos "millones y millonas". De esto tenemos incluso ejemplos en legislación, así como de la imposibilidad de los constitucionalistas de usar un diccionario para enterarse que "estadal" es una unidad de medida y "estatal" era la palabra que debían usar en la constitución.

Pero la realidad no se detuvo allí. En mi último artículo, El contrabandista que fuí, precisamente hice comentarios y conclusiones basados en las consecuencias del uso de ese neolenguaje, aunque de forma tácita.


Como consecuencia de diversos comentarios generados por ese artículo vi cómo las personas no comprendían la ironía en el tono del título y del rechazo a los llamados a la criminalización de un acto de simple compra-y-venta, precisamente víctimas de ese neolenguaje que nos ataca en los medios de comunicación hoy en día controlados en su mayoría por el gobierno y con líneas duras propagandísticas.

Ser víctima de ese neolenguaje es precisamente el que evita que lleguemos a soluciones de raíz de nuestros problemas cotidianos, su propaganda es muy efectiva.

Temprano, estaba en un hotel y el televisor estaba en Globovisión. Hace mucho que no veo televisión, mis medios son digitales. Al ver Globovisión confirmé que éste neolenguaje ha tomado también los espacios de estos medios de comunicación los cuáles aún acusan de "golpistas, fascistas" y el resto de los adjetivos que cargan los gobierneros en sus panfletos de bolsillo.

La entrevistadora atacaba a preguntas al invitado sobre cómo podían aumentar la penalización para evitar el contrabando. Insistía en penas mayores, una y otra vez, como solución al contrabando. No era que el invitado le diera propuestas para acabar el contrabando sino que hablara de las penas que se debían aumentar. El invitado, como podía, evadía las preguntas y proponía medidas económicas, no penales, sin embargo la entrevistadora insistía.

Sin duda el neolenguaje, y los neolingüistas, parten de la ignorancia como principio comunicativo de sus ideas. La ignorancia del venezolano de las realidades en el resto del país. De la ignorancia de la capital y sus capitalinos respecto al resto de Venezuela y lo disímiles que son las experiencias en esas fronteras, incluso entre las mismas capitales y los pueblos fronterizos. A partir de allí toman ventaja de esto para pintar el gobierno como víctimas de su incapacidad para tomar y aplicar políticas públicas coherentes y lamentablemente para promover, indirectamente, actitudes xenófobas contra la población del otro lado de la frontera, así como en el pasado lo han hecho para promover actitudes de odio contra los ciudadanos del espectro político contrario, y los venezolanos de lado y lado siguen cayendo «como moscas».


Neolenguaje del gobierno venezolano, para incluir excluyendo.

Tomado de https://medium.com/des-venezuela/adab3f4f64f

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