martes, 24 de diciembre de 2013

Quiebre moral


Mariana

Muchas son las herencias que nos dejará en fidelchavismo cubano-venezolano aunque entre ellas cuesta encontrar alguna buena. Esta vez quiero detenerme en una reflexión en torno al populismo del socialismo del siglo XXI y por qué digo que ha producido un quiebre moral en la sociedad venezolana.

Veamos ciertos antecedentes. El ser humano es el único animal que vive distendido en el tiempo, es decir, vive un presente al que llegó desde un pasado y con sus acciones moldea un futuro en el que se inscriben generaciones por venir. De todo ello es consciente. Esto vale en lo personal y en lo colectivo. Ciertamente que en los últimos tiempos ciertas corrientes de pensamiento posmoderno pretenden borrar el pasado, es decir, eliminar la historia y convertirla en un relato literario. Desde esta propuesta fácil es ver porque muchos gobernantes han hecho del pasado un relato comodín que moldea y modifica en función de las urgencias del presente. En consecuencia, son muchos los lugares en que los gobernantes logran borrar el pasado, cambiarlo, alterarlo al gusto y los héroes de un día son los villanos del día siguiente, como lo anticipaba Orwell en su novela 1984. Esta desfiguración del pasado se extiende a muchas situaciones de la cultura contemporánea porque podemos ver a héroes del futuro con vestimentas medievales, casinos en las Vegas con temáticas faraónicas y muchas otros melanges temporales en donde el pasado se baraja como cartas de un naipe o fiesta de disfraces. La historia que Chávez contaba en los Aló Presidente durante 15 años se inscribe en estos intentos de borronear el pasado, cambiarlo de tal manera que desaparece y, como en los noticieros de televisión, los relatos de sus diarreas eran tan importantes como las luchas libertadoras.

El segundo aspecto es el futuro, eso propio de los humanos que es ejecutar acciones tendientes a fines a corto, mediano y largo plazo y que compromete a la racionalidad y a la imaginación construyendo ese futuro. El fidelchavismo cubano venezolano también hace desaparecer el futuro. Es imposible, y todos los que vivimos en esta tierra lo sabemos bien, pensar algo para no digo para nuestros hijos, sino para mañana. Un ejemplo basta. La ministra de Educación reafirma un día que las clases terminan el 20 de diciembre y al día siguiente el presidente informa en cadena nacional que terminan el 13. Y así es todo. ¿Ahorrar para comprar un televisor? El gobierno organiza un saqueo por votos y se consigue por nada. ¿Planear hacer un viaje el año que bien? Nadie sabe cuántos dólares se van a conseguir y, si van  haber vuelos internacionales ¿Hallacas navideñas? No sabemos si habrá harina de maíz. Se vive en la inmediatez del momento, corriendo de un lado para otro al llamado por las redes de que llegaron medicamentos o repuestos para carros, papel sanitario o pollo. Como vaya viniendo vamos viendo, decía Eudomar Santos, y lo que va viniendo es una sorpresa todo el tiempo.

Vivimos en un presente de muy corto plazo, donde el pasado no cuenta y el futuro no existe ni imaginado. Esta situación se traduce en que jugamos un juego en el que no hay reglas salvo las arbitrariedades del poder y así no se puede ganar, ni empatar y para muchos ni siquiera salir del juego, Y no sólo en el gobierno sino en toda la sociedad venezolana. La oposición, hizo primarias para elegir candidato para gobernador de Miranda, ganó Ocariz pero fue Capriles. En Baruta ganó Uzcátegui pero lanzaron a Blyde. Se vota por un diputado que inmediatamente después de elegido se postula para alcalde o gobernador. La señora antichavista no duda en comprar su televisor a precio de saqueo, el comerciante no duda en poner precios que son un saqueo, el gobierno aprovecha y vende sus dólares 10 veces por encima del precio oficial y la vecina que consiguió harina PAN a precio regulado la vende a precio de oro en el pasillo de su apartamento. Nos parecemos a Marx (Groucho) cuando decía Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros.

Nadie pone la mínima preocupación por lo que dijo o hizo ayer ni en lo que va a decir o hacer mañana. El fidelchavismo cubano venezolano nos quitó el tiempo y nos dejó como único valor el dinero porque lo único que no tiene historia ni futuro es el dinero. 500 bolívares son iguales así vengan de un robo, del narcotráfico o sea el sueldo de un educador, Y siguen siendo los mismos 500 si con ellos hago una donación a una ONG, compro droga o se los tengo que dar a un burócrata para conseguir la licencia.

Pero sucede que en ayer y mañana se funda la responsabilidad moral del presente. Si lo que haga hoy, mañana se borra y lo que prometo para mañana son palabras vacías, nadie es responsable de nada y el ser humano pierde su carácter de agente moral. Se puede hoy bombardear Caracas y mañana ser Ministro de Salud, se puede hoy criticar el golpe del 4F y mañana ser el heredero de Chávez. Se vive en un presente amoral como el de los animales, que hace que las cuestiones propiamente humanas nos sean ajenas. Lo que impulsa este socialismo del siglo XXI es vivir el hoy como podamos mintiendo, engañando, prometiendo en vano, robando, matando porque nadie va reclamar por lo de ayer ni nadie cree que haya mañana. Es el signo que caracteriza a estos gobiernos populistas de soluciones cortoplacistas. Y lo que asombra es que movimientos que durante décadas levantaron banderas de moralidad (el PCV por ejemplo) hoy se adhieren a estos regímenes que destruyen la esencia humana: la moral y la libertad en un proceso que conduce a una animalización de la vida. Quizás por esto vemos hoy en día que las llamadas izquierdas políticas pierden tanto de su prestigio. No en casual que El Libertario del anarquismo venezolano sea la única publicación políticamente identificada desde donde se mantiene una defensa de moral y libertad no sólo en la retórica de los discursos sino con el ejemplo. Y conste que no somos ni nos presentamos como perfectos.


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