martes, 29 de octubre de 2013

Debate: Vzla: Hacia un inevitable proceso constituyente

Rafael Iribarren

Consciencia nacional de la necesidad de una reinstitucionalización del país

El pasado lunes 21, (EU), FEDEUNEP, federación sindical de los empleados públicos hoy manejada por el chavismo, declaró solicitaría a Maduro que, mediante la Habilitante, convocara una constituyente sindical; para refundar el movimiento sindical; se entiende que el chavista; aunque obviamente se refería, a todo el sindicalismo nacional. También comenzando la semana pasada, circuló en las redes una comunicación de personalidades de oposición, a la MUD; pidiéndole que se planteara convocar una constituyente; en este caso, nacional. Las dos iniciativas, en intención y propósitos, cien por cien, opuestas; sin embargo, en cuanto a lo que se supone que apuntan como sus eventuales resultados; son exactamente la misma, en cuanto a su correspondencia con la crisis nacional actual.

Dos constituyentes convocadas y a ser manejadas desde el Poder

Ambas propuestas, la chavista y la puntofijista; primero, evidentemente, resultan de la consciencia compartida, de que la crisis actual; en sus dimensiones, sectorial-sindical; pero implícitamente nacional para la primera; y explícitamente nacional, para  la segunda; no tiene salida sino mediante una refundación o una reinstitucionalización; que solo es posible por la vía de un debate de fondo; constituyente. Igualmente; y,segundo, coinciden en el carácter que, según, ha de tener las constituyentes que proponen; aunque la una sectorial y la otra nacional; y en la forma en que serían convocadas. Sindicalistas y personalidades, promueven por igual que sean “constituyentes derivadas”; o sea, pautado programadamente su contenido; controlados desde el Poder su desarrollo y resultados; y, naturalmente, la que fuera en definitiva,  convocadas por él. La diferencia entre que el sindicalismo chavista se la pida a Maduro, para yá; con que se presente un proyecto, a consciencia inviable, de solicitud al CNE actual, mediante recolección de firmas, etcétera; no es tal, en la medida de que, al fin y al cabo, la expectativa teórica es de que la constituyente propuesta por las figuras puntofijistas, se concretaría  sería con otro presidente en Miraflores.


Dos propuestas de constituyentes, polarizadas y polarizantes

Vale destacar que en los supuestos de que cualquiera de ambas constituyentes que se habla de convocar, se realizara; una u otra, naturalmente; la que fuera; sus resultados obviamente, serían exactamente opuestos a los que hubiera tenido la que no se hubiera hecho. Con el efecto de que la polarización actual; que es el epicentro del círculo de causación acumulativa de la crisis nacional; se mantendría. Y, se profundizaría. La polarización actual, que se expresa en ambas propuestas referidas de convocatoria de constituyentes cualitativamente iguales, pero con propósitos, irreconciliablemente opuestos; se repotenciaría; resultando, además, constituyentemente legitimada.        

La propuesta de un debate nacional no de una constituyente

En mi escrito “CONSTITUYENTE NO, UN PROCESO CIUDADANO CONSTITUYENTE” de junio pasado;  verlo en mi blog, “El blog de Rafael Iribarren” , o, por rafaelsiribarrendice.blogspot.com; que contiene el desarrollo de mis reflexiones sobre el tema, en la “Cátedra Pio Tamayo”; y mi posición y propuesta; dije:

"Ni cambiando el gobierno ni con otra constituyente”

 “La crisis nacional, estructural, profunda, ciertamente no se resuelve con un simple cambio de gobierno; con la eventual sustitución de este mal gobierno, por otro, según, “bueno”; como el que han ofrecido la MUD y Capriles sería el que harían. Pero tampoco, con una Constituyente como las más de treinta que hemos tenido, incluidas las dos últimas de 1961 y 1999. Pues cabe preguntarse, sobre qué sería lo que se quitaría de la constitución actual;  y sobre qué, lo que se pondría en la nueva o reformada; resultado de dicha Constituyente que promueven sectores de la oposición; que por sí mismo, por ya no estar, y, por ahora sí estar en el nuevo texto; sería clave para que el país avanzara hacia salir de la crisis en que estamos y se profundiza inercialmente, hace ya tres largas décadas. Ni “la institucionalidad” consagrada en la constitución del 61; ni la de la del 99; como ninguna de las anteriores; sirvieron para impedir las variantes de autoritarismo y las perversiones del ejercicio del poder; el desconocimiento y la manipulación de sus contenidos; que durante sus cincuenta años de vigencia se acumularon; sin nada que las impidiera”.

Mas adelante dije:

“Un proceso constituyente originario: primero el debate ciudadano y luego la constitución”

“Hablamos de un “Proceso Ciudadano Constituyente”; cercano a la idea de una “constituyente originaria”; negando expresamente la de la “constituyente derivada”, como han sido todas las que tuvimos. Lo sustancial es que se promueve de forma que no  será convocada desde el Poder; por ningún factor de poder de cualquier naturaleza o signo. Según, la figura de la “constituyente originaria”, es de origen napoleónico; en términos del discurso, de ”la revolución primero y luego la  constitución”; porque la constituyente de la que resulte la constitución no deriva del poder existente; sino que es “originaria”; resultado de la revolución que es su negación. Pero en nuestro planteamiento, no está la idea de que hay que hacer la revolución para que haya una nueva constituyente y una nueva constitución. Partimos es de que, antes de “una constituyente”, quién  en tal caso debe estar “convocada”, es la gente,  los ciudadanos; todos los venezolanos, todos. No solamente algunos, según, “los competentes”. El que está planteado en Venezuela, constituyente; primariamente y de fondo, no es un debate académico; técnico-político. Es político. Sobre el Poder; sobre el Poder y la gente. Por ello, lo que toca, es que todos los venezolanos, se convoquen para SU debate, sobre el Poder; sobre cómo bicentenariamente sin escampe se ha ejercido autoritariamente; y causando la profunda crisis en que estamos. Para un debate libre, abierto, sobre quiénes y cómo lo han ejercido; lo ejercen y pretenden ejercerlo. Por lo que obviamente, no son quienes han estado ni los que están en él; quienes van a convocar y promover una constituyente para debatir y eventualmente condicionar, precisamente, quienes, porqué y como lo han de ejercer. Y, en tal caso, deben seguirlo ejerciendo.

El sentido de “originario” que está implícito en la idea del “Proceso Ciudadano Constituyente”; se refiere a que, primero haya el debate, ciudadano, nacional, constituyente; para a partir de él, y luego, ir a la constituyente; y, eventualmente a una nueva constitución. En una secuencia en la que lo esencial, primero y prelativo, sea la movilización y el debate ciudadanos; sobre los grandes problemas nacionales. Luego, el establecimiento de las bases para una dinámica de consensuación ciudadana. Para finalmente, mediante una constituyente bajo los dictados ciudadanos, y los aportes del caso académicos y técnico-jurídicos ir a la formulación de una nueva constitución; nueva o, como todas las anteriores, la existente modificada”.

Chavista y puntofijista, constituyentes igual, derivadas

Desde junio pasado cuando entregamos las reflexiones de las que son extractos los supra; nada de fondo a cambiado que relativice su validez actual. Solamente, que, si entonces, además de los núcleos de izquierda que en la “Pio Tamayo”, planteamos  una constituyente originaria; era solo en las cúpulas puntofijistas donde se hablaba de convocar su constituyente. Desde entonces a hoy, Maduro y otros burócratas chavistas, en varias ocasiones han amenazado con la suya; y que recientemente, el mencionado sector del sindicalismo chavista; el más numeroso agrupado en FEDEUNEP; anuncia que propondrá su convocatoria. Vale reiterar, que en todos los casos, se refieren a constituyentes derivadas; convocadas y con partitura entregada desde el Poder. Que, demostradamente, para el país ir hacia una salida a la crisis; no es la idea.

Rousseff, Bachelet y las FARC proponen constituyentes.

Yendo más allá al contexto continental; a una mayor escala y una dimensión más profunda en la que la idea de la constituyente tiene un sentido mayor; vale señalar que ella se está manejando bien ampliamente a nivel continental; como salida a la crisis y/o a situaciones de crisis de las que salir supone cambios importantes en las relaciones de Poder; que es de lo que se trata. Aparte las reformas constitucionales parciales, hechas en varios países latinoamericanos; Bolivia, Ecuador, Colombia; siempre en función de la concentración de poder; de la reelección. En este momento la presidenta Rouseff y la ex y futura presidenta Bachellet, de Brasil y Chile; hablan de una constituyente, no solo de reformas. Y las FARC entre sus propuestas al gobierno de Santos hacia concretar  la paz; tienen la de convocar una constituyente.

Si la propuesta de los septuagenarios guerrilleros colombianos, parece obvia; las de las presidentas brasileira y chilena, a primera vista, no; habida cuenta de los consistentes desarrollos político-institucionales de sus países. Pero precisamente, tal aparente sin sentido; solo aparente; de que las situaciones en sus países ameriten convocar constituyentes; remarca lo inevitable de su promoción aquí en Venezuela. Precisamente; pues a pesar de los desarrollos político-institucionales de esos países, y de su relativa sintonía con las dinámicas socio-políticas; la maduración e intensificación de éstas dinámicas; el desarrollo de la consciencia ciudadana y del espíritu soberano ciudadano frente al Poder; determinan como insuficiente la simple respuesta político-institucional convencional, consensuada entre cúpulas, a su presión política, masiva, de base; en la calle.          

Sin entrar a detallar la bien interesante propuesta de constituyente de las FARC; ni las reformas que promueven en las relaciones de Poder en Colombia; y sin que se trate  de situaciones iguales a las de Chile y Brasil; y tampoco a la nuestra venezolana; salta a la vista que, si en esos países se justifica convocar constituyentes; pues aquí en Venezuela, mil veces más.

Necesitamos un debate nacional hacia verdaderos consensos ciudadanos

De acuerdo a los insertos arriba; comparto que aquí no es suficiente ni pertinente, como algunos preconizan, convocar una constituyente; como en Brasil o Chile. Sino el amplio y denso debate nacional ciudadano; que caracterizamos como un PROCESO CONSTITUYENTE CIUDADANO; abierto, despolarizado; autónomo ante cualquier factor de Poder; que en su desarrollo, y en tal caso, apunte hacia una constituyente; y, en tal caso, a una nueva constitución. Pues, lo que, desde hace varios decenios, caracteriza la conformación actual del país; su crisis profunda e inercial en cualquier perspectiva; es el absoluto desfase entre la realidad que se expresa en la intensa dinámica socio-política cotidiana; y las estructuras político-institucionales, pervertidas igual desde hace decenios. Caracterización ésta, que solo evolucionará a partir de verdaderamente densos consensos ciudadanos, de base; no cupulares.     

Caracas octubre de 2013

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