miércoles, 25 de septiembre de 2013

¿Cómo saber si soy buen@ en la cama?

Esta es una pregunta recurrente entre hombres y mujeres. Muchas revistas se enfocan en esta pregunta que a tantos nos da curiosidad y a ellos les da las inmensas ganancias lucrando con las necesidades sexuales de todos nosotros. Nos venden la “gran técnica infalible” los consejos, los tips, nos muestran el “ideal” de cómo debería ser nuestra vida sexual, cómo debemos comportarnos, qué debemos decir y hacer para ser los mejores de los mejores en la cama.

Tantas mujeres que viven sin experimentar placer, tantos hombres que se presionan demasiado, que tampoco piensan en su propio placer por sentir la responsabilidad de darle placer a la mujer y dejarla sin aliento. Ellos y ellas son las víctimas de estas falsas creencias sobre “la sexualidad ideal, apasionada y amorosa” que todos aspiramos vivir.

Aunque conocer técnicas especificas y posiciones sexuales interesantes, ser atrevida/o y seductor/a  son algunos factores que optimizan la experiencia sexual de ambos (o más) involucrados, la principal clave para ser el mejor o la mejor en la cama es el amor propio.

Conocer tu cuerpo y respetarlo hacen de ti una gran pareja sexual pues no hay nada peor que coger con una persona insegura de su cuerpo que todo el tiempo se esta cuidando para no se le vean las lonjitas, el vello, el grano o que teman perder el control de la situación.


Lo que en realidad te hace bueno en la cama no es saberte el kamasutra, ser flexible como una liga, aguantar horas y horas, hacerlo en lugares extraños ni cumplir las fantasías mas alocadas. Lo que te hace bueno en la cama es disfrutarte, abrirte al placer, disfrutar el momento, jugar, siendo fiel a tí misma/o, quitando tabúes, vergüenzas, culpas y miedos.

Saber lo que te gusta, cómo, dónde y cuándo facilita que te comuniques de manera asertiva. Tener sexo con una persona segura de sí misma que sabe lo que hace es sumamente sexy. La mayoría de las personas tenemos sexo para relajarnos, divertirnos, sentir placer y/o acercarnos emocionalmente a otros, no para estar escaneando y criticando el cuerpo del otro. Para tu pareja sexual, el simple hecho de que estés desnuda/o a su lado es ya sumamente excitante.

Libérate de tus inseguridades, enamorate de tí y comparte ese amor con otros. La masturbación es un gran inicio para lograrlo. Sedúcete, acaríciate, conscientete, reconoce que tu cuerpo es sexual, es hermoso, despierta el deseo por ti misma/o y compártelo con tu pareja sexual.

Atrévete a romper tus esquemas y a intentar cosas nuevas, todos disfrutamos de estar con una persona creativa en la cama. El sexo es un juego, es un baile, es explorarse y conocerse sin importar tu tamaño, estatura, peso, figura, filias, fantasías, etc…


El sexo puede esclavizarte o liberarte, esa es tu decisión.

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