viernes, 30 de agosto de 2013

Caracas: Cultos, a la ley: Sobre el encuentro acerca de la nueva Ley Orgánica de Cultura.



Por Orianna Camejo
@OriasMultiverse

Sentados en un círculo, rodeados de la exposición Tránsito a la Libertad de Amílcar Gualdrón, comenzó una discusión que tomó caminos insospechados. ¿Qué es la cultura? Es intangible e inexplicable, es orgánica. No preocupó conceptualizarla como pretende hacerlo la nueva legislación, sino estudiar cómo va a afectar la producción creativa y su relación con la gente.

Hay un epíteto que está intrínseco en esta nueva ley: nacional. Una cultura nacional que está enfocada en la geografía, la historia y la herencia; no en la creación y la innovación. Con la anti-moderación de Willy Mckey y las intervenciones de diferentes medios como la Organización Nelson Garrido, el periódico El Libertario, las revistas Arepa y OJO, fue una discusión donde afloraron preocupaciones pero que culminaron en un propósito común: a pesar de cualquier obstáculo, mantener las ventanas creativas abiertas, como se pueda.

La nueva Ley Orgánica de Cultura tiene una estructura flexible y muy abierta a la interpretación, por lo que no se puede conocer de antemano cuál va a ser su efecto. Los asistentes, sin embargo, se atrevieron a esbozar el panorama:


“No vamos a crear un concepto (de cultura) que los antropólogos no han podido dar, lo que debemos hacer es arte.” Willy Mckey.

“Esta nueva ley está disfrazada de verosimilitud gracias a lo tomado del modelo brasilero.” Gerardo Savarce

“Con la autogestión podría pasar lo mismo que con la educación y la salud. Se volvieron privadas y a nadie le importan las instituciones públicas.” Willy Mckey.

“Me importa que estos proyectos sigan pero, si van a tomar una fotografía en los barrios, no solo vayan a tomar la foto sino enséñenles a los niños a volar papagayo, compartan con ellos. Enséñenles nuestra cultura.” Luis Britto.

El punto clave entonces se convirtió por más de una hora en el plan presupuestario que se quiere implementar en el área de Cultura como ya lo han hecho con el deporte y las ciencias: el 1%. Esto quiere decir que el 1% de las ganancias de todo el sector privado deben ir a fomentar, crear y difundir la cultura. En Brasil esta fórmula ha sido modelo a seguir, pero Brasil es una Confederación y Venezuela es una República (una bien centralizada) por lo que el Estado impondrá en qué proyectos culturales se va a invertir este 1%.

La situación presupuestaria de los proyectos culturales venezolanos ya es precaria, no es fluida; por lo que la posibilidad de más obstáculos da una imagen desalentadora para proyectos que se quieran desarrollar en el futuro.

Otro matiz de la discusión la aportó Luis “el Gusano” Britto, escritor y dramaturgo que a través de una vivencia con un grupo de mujeres de la Misión Cultura dejó en claro que hay una división en la cultura venezolana. El Estado ha proporcionado a estos cultores para enseñar la cultura venezolana a todos los que residen en esta tierra, pero estos cultores son conocidos por ser cubanos. Esta ambigüedad peligrosa hace pender lo autóctono de un hilo. De todos estos pareceres, más un sin fin de perspectivas, cerró este encuentro con promesas de fomentar aun más a fondo la cultura. De hacer llegar la cultura venezolana con todos sus matices y propuestas a cada persona que ha jugado con un trompo, se ha asustado con las leyendas de la llorona, y disfruta del pabellón y la cachapa.

El Encuentro dio como frutos un sentimiento renovador entre los presentes para implementar la creatividad y la propia cultura sobre esta Ley Orgánica que pretende medirla. Entre los planes quedan una cartografía que demuestre cómo y qué tanto llega la cultura a los venezolanos, la alternativa informática que permita conocer cómo se invierte el 1% y la profundización de redes entre los proyectos nacionales y mantener las relaciones con proyectos internacionales.

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