domingo, 21 de julio de 2013

Debate: Autonomía por construcción, no por imposición



La extensión del paro universitario que tuvo como punta de lanza los problemas económicos, y la imposibilidad del gobierno de sofocarlo, ha permitido que directa o indirectamente hayan pasado a resaltar las reivindicaciones políticas y sociales ajenas al discurso inicial del llamado a paro, entre ellas, la defensa de la autonomía. Pero, ¿sabemos qué es esa autonomía o solo peleamos por ella al estilo ciego del militarismo? 

Hoy día se ve afectada por la bota militar del Estado, y a nivel interno su práctica no escapa de dinámicas con "mecanismos viciados y viciosos" (N. Méndez). Todo ello se enmarca en la cultura petrolera venezolana, clientelista y burocrática con una dinámica política, económica y social en torno al subibaja del precio petrolero, tal como señala N. Méndez respecto al papel de la universidad venezolana en el último lustro:
“… la universidad ha justificado su condición de receptor de recursos porque contribuye a una relativa movilidad social ascendente, a través de la formación masiva de profesionales que son la base de una “clase media” que recibe su tajada de la renta a cambio de contener la protesta social y servir de ilusión justificadora al orden imperante.”(1)

Nuestra autonomía ha derivado de dicha dinámica creando directa e indirectamente rasgos corruptos y perversos; deficiencia en la calidad académica donde el deterioro y carencia de insumos impide desarrollar seres integrales y conocedores de su realidad “científica”, humana y social; el “pirateo” de profesores y estudiantes por la mera profesionalización del educando como única meta, creando especialistas que sólo esperan recibir un título para ocupar un puesto, convirtiéndose en meros profesionales “eficientes por la rentabilidad”; mengua en las relaciones humanas donde el individuo se ha atomizado y llega a ser, consciente o inconscientemente, egoísta en la construcción de su realidad social; el modelo educativo autoritario donde la relación profesor-estudiante se ha banalizado a una dinámica de emisor-receptor; tecnocracias que crean relaciones verticales impidiendo la democratización social y real del conocimiento; entre otros.

La autonomía ha de defenderse y reinventarse. Considerar su conceptualización, composición, y su praxis pasada y presente. Abarca el plantearse el deber ser de la universidad, su organización a nivel laboral y académica, las relaciones personales, la administración de recursos, el pénsum y su forma de discusión y construcción de conocimiento, junto a los múltiples aspectos referidos a la actividad universitaria. Ha de ser construida entre tod@s, sin imposiciones y con consensos no tecnocráticos que surjan de la razón, el estudio y la tolerancia, interrelacionando las distintas escuelas para construir una comunidad integrada con un sentido de pertenencia hacia su Alma Mater, que reescriba continuamente la noción de autonomía y el qué, por qué y para qué de la universidad. Para ello es importante  involucrarse crítica, científica y reflexivamente en  lo que pretendemos vindicar, sin la injerencia de los grupos de poder político-partidista que pretenden llevar la universidad hacia el mantenimiento o imposición de su propio status-quo. Debemos hacer el llamado a la construcción de una universidad "renovada", mediante la asistencia y participación de la comunidad en la misma en pro de superar su mediocridad. Asistir es resistir, ocupar los espacios para construir universidad y levantar al debate la infinidad de asuntos que aquejan nuestra sociedad.

Old Sideshow Bob
(1) http://periodicoellibertario.blogspot.com/2013/07/por-una-universidad-autonoma-y.html

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