jueves, 27 de junio de 2013

De la escasez del alimentos a la conformidad y el silencio


Luis Vásquez

En ningún lugar del planeta es justificable la escasez de elementos básicos en la vida de las personas, muchos menos en un país que ocupa el primer lugar con la mayor reserva de petróleo del mundo y uno de los primeros en producción y exportación. No pretendo exponer aquí una investigación sobre el tema, me limito a escribir lo que mis experiencias arrojan. La ausencia de lo que las familias buscan en el mercado es una situación repetida desde gobiernos anteriores hasta el presente proceso "revolucionario". Significa una exposición clara y precisa del capitalismo y su significado.  En gobiernos anteriores y en el actual la alianza entre empresas y Estado es el arma mortal para hacer presión sobre el pueblo, que siempre pierde.

Hoy es fuerte la ausencia de rubros como; azúcar, carne, pollo, leche, papel higiénico, crema dental, entre otros. Y peor todavía para quienes vivimos en pueblos y ciudades “de menos importancia”. El gobierno alega que los medios de difusión privados en conjunto con los empresarios promueven las escasez de alimentos, cosa que no pongo en duda, también dice que la genta hoy en día compra mucho más de lo necesario, que tampoco dudo, pues ante consumismo desenfrenado no tendría nada que contraponer a esto. Pero entonces por qué el gobierno no ha generado políticas de abastecimiento más allá de Mercal y de PDVAL, aunque ya la gente se resignó a calarse colas enormes y de horas para comprar el rubro, que de paso es importado, lo que da a preguntar ¿es justo y necesario importar alimentos como carne y pollo? Independientemente de los acuerdos internaciones que tenga este gobierno no es justificable la importación de pollo y carne, como si no hubiese materia prima para la cría y producción dentro del país que mejore la economía local de los productores nacionales y facilite el consumo moderado.

La oposición dice que el control de precios por diez años, medida que fue implementada en el 2003 para combatir los efectos del paro petrolero, aumenta desenfrenadamente la escasez de alimentos debido a que: “han destruido la capacidad de las empresas para invertir y para tener más días de inventario. Prácticamente nos prohíben ampliar en inventario. También están los conflictos laborales”, yo me pregunto qué control de precios existe en el país, cuando a cada rato todo va subiendo y subiendo.

Lo irónico del asunto es que todo ocurre en un país mega-consumidor de cigarrillos, cervezas, alcohol en general ¿Por qué es que no falta nunca tabaco o cerveza? ¿Ha ocurrido que hubiese un fin de semana o feriado largo sin abastecimiento de bebidas o cigarrillos? ¡Faltarán harina, crema dental, azúcar, pero los vicios no!

El ciudadano acostumbrado a ese consumo exagerado, comprando más de lo que necesita, usando sin reutilizar, al presentarse situaciones de escasez tiende a desesperarse, criticar, pero no hace nada. Se nos ha olvidado de dónde venimos, que es posible otra vida sin los imperativos del consumo, que no tenemos por qué ser borregos obedientes a quien pastorea y bajando la cabeza ante sus mandatos. Quienes luchamos día a día por un mundo nuevo nos preocupamos por estas situaciones y, sacando lo positivo del asunto, siempre digo en la calle; “si no hay azúcar utiliza el papelón, si falta harina de maíz, coma cereales o casabe, una excelente opción, si no hay carne, aliméntese de vegetales, si no hay crema de dientes use bicarbonato con limón, y si no hay papel higiénico, ¡busca alternativas!”.


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