viernes, 22 de marzo de 2013

Desmantelamiento de Iberia. Otro ataque a la clase trabajadora.


Por Chema Lorenzo
C.N.T -IBERIA
 Periódico CNT  398  
marzo 2013


Al leer la prensa o escuchar el discurso de políticos y empresa, podría pensarse que la situación económica que hoy atraviesa Iberia es fruto de la actual crisis económica que atraviesa España en particular y toda la sociedad occidental. Donde la fuerte competencia de las empresas de “bajo coste” en el corto y medio radio y los altos costes laborales de sus trabajadores, se han convertido en la piedra angular de la falta de competitividad de la compañía en el mercado aéreo, llevándola a acumular pérdidas millonarias durante los últimos dos años. Ante este panorama, que podría arrastrar a la compañía a la quiebra se impone,  como única forma de garantizar la viabilidad de la empresa, su completa reestructuración, en la que los trabajadores deberán hacer grandes esfuerzos y sacrificios para aumentar la productividad y así salvar a la compañía de la que dependen sus puestos de trabajo.

Pero la realidad, es que todo responde a un plan estratégicamente medido y destinado a hacer de Iberia el salvavidas de British Airways que, a día de hoy, presenta un agujero de más de 4.500 millones de euros por la quiebra del plan de pensiones destinado a  sus trabajadores. Son así, por tanto, los intereses comerciales de British Airways como línea aérea, junto a los intereses económicos del resto de accionistas españoles, entre los que destacan, El Corte Inglés  o Bankia (mayoritaria con un 22,9% de Iberia y un 13% de IAG) que controlan el 51% de derecho de voto de Iberia,  los que están llevando a esta empresa a una situación económica insostenible, provocando una coyuntura de continuas y fuertes pérdidas económicas, como forma de justificar y legitimar la segregación y liquidación de Iberia y la destrucción de una gran parte de los derechos y condiciones laborales de sus trabajadores, como antesala de la segregación de la compañía. Con esta clara intención fueron aupados a la dirección de Iberia Rafael Sánchez-Lozano y a Antonio Vázquez, ambos vinculados anteriormente a Caja Madrid y este último impulsor del desmantelamiento y posterior venta de Altadis (antigua Tabacalera) al grupo inglés, Imperial Tobacco.


Su estrategia ha sido la de ir vaciando progresivamente de contenido a Iberia, mediante la cesión y externalización de los medios productivos y la producción, de forma que  genere un excedente de plantilla y un déficit económico que lleve a la empresa a poder legitimar un ERE, como el que acaba de presentar este mes de febrero, como única alternativa a la situación económica que atraviesa hoy la compañía y  garantizar así la viabilidad de la misma. En éste, no sólo se recoge el despido de 3.807 trabajadores, sino también y tan importante como lo anterior, es una sustancial modificación de las condiciones laborales. Con una reducción salarial que en tierra ronda el 11% y entre el 23 % y el 19 % en vuelo (según el colectivo sea el de TCP o el de pilotos) y que unido a la eliminación de algunos pluses puede llegar a alcanzar, en Tierra por ejemplo, una reducción total del 30 % del salario actual. El aumento de los días de trabajo, mediante la eliminación de 8 días de vacaciones y 7 festivos, sumando 15 días más de trabajo al año. El aumento de la flexibilidad, trabajando menos horas en temporada baja, que se compensarían en temporada alta con un aumento de la jornada laboral. La eliminación de los turnos, pudiendo comenzar la jornada en cualquier momento del día. La inclusión de la jornada partida, con una hora mínima de paro y 6 de máximo y hasta dos particiones por día…

Desde finales del 2011, la sección sindical de Iberia de CNT lleva denunciando e impulsando medidas de presión como forma de oponerse a los planes de reestructuración que ya se presagiaban desde hace más de un año (cuando se creó Iberia-Express como punta de lanza de esta estrategia) como la huelga convocada en tierra junto a la CTA (Comisión de Trabajadores Asamblearios), con paros intermitentes desde febrero hasta mayo del 2012. Y que fue desactivada mediante la firma de un acuerdo de CCOO y UGT con la empresa, acuerdo que garantizaba los puestos de trabajo hasta el 2015 y que hoy se demuestra papel mojado.

A día de hoy hay convocadas 15 jornadas de huelga de 24 horas que finalizan en marzo (18, 19, 20, 21, y 22 de febrero y 4, 5, 6, 7, 8, 18, 19, 20, 21 y 22 de marzo) convocadas por CCOO, UGT, USO y ASETMA en tierra y por SITPLA y CTA (vuelo) en vuelo, a la que afirma que se unirá el SEPLA a partir del próximo 4 de marzo. El resto de sindicatos de la compañía secundan o apoyan la huelga, incluso la CNT. El motivo de no convocar en este caso (tanto la CNT como otras secciones sindicales de Iberia) es por la habitual falta de trasparencia de CCOO y UGT que aunque hablan continuamente de unidad, en este tipo de situaciones prefieren no tener dentro de los comités de huelga voces críticas y que defiendan medidas democráticas y no sólo representativas, en cuanto a la toma de decisiones. La CNT sigue participando activamente en este proceso de lucha, no sólo apoyando las huelgas convocadas por los sindicatos mayoritarios, sino convocando diferentes actos, junto a otros sindicatos minoritarios de la empresa, como la asamblea convocada en el teatro Fígaro de Madrid, o la pasada manifestación, el pasado domingo día 17, donde más de 3.000  trabajadores (según fuentes oficiales) de Iberia recorrieron la calle Velázquez, desde la sede de la aerolínea hasta la puerta de Alcalá, para sumarse en bloque a la “marea blanca” en defensa de la sanidad pública.

Desde la CNT de Iberia, no aceptamos que seamos los trabajadores los únicos que carguemos con la responsabilidad de la actual situación económica de Iberia. No asumiremos ningún acuerdo que esté basado en despidos y en la pérdida de condiciones laborales, como forma de “rescatar a Iberia” de esta situación de crisis.  Siendo ésta, una situación buscada, como parte de una estrategia empresarial, la solución parte por variar esa estrategia, por recuperar la producción y los medios productivos, recuperando las líneas perdidas, impulsando el crecimiento de la compañía, fortaleciendo su posición en el largo radio, entre otras.

Aun a pesar de la desconfianza y el malestar que produjo la desconvocatoria por parte de CCOO y UGT de las huelgas planteadas para Navidad, las primeras jornadas de huelga han supuesto un éxito rotundo, siendo secundadas por prácticamente la totalidad de los trabajadores sin servicios mínimos, llegando a sumar unos 8.000 trabajadores en la terminal 4 de Barajas el lunes día 18, primer día de huelga, donde rompiendo el cordón policial, se ocupó la terminal durante unas horas. La actual actitud de la empresa, negándose a negociar nada que tenga que ver con el ERE impuesto, hace pensar que las medidas de presión se agudizarán si esta actitud de Iberia no varía. Entre las que se valora como primera medida la de convocar en los días de Semana Santa.

Este nuevo ataque a la clase trabajadora, que hoy se materializa en los trabajadores de Iberia, representa otro ejemplo de cómo el capitalismo utiliza la idea de crisis en función de sus intereses, de la verdadera finalidad de la privatización de las empresas y los servicios públicos que fueron creados con el esfuerzo solidario del conjunto de la sociedad y que cuando más rentables resultan, son vendidos para que unos pocos hagan negocio, de la complicidad de  los medios de comunicación, gobiernos y algunos llamados sindicatos cuya verdadera función es la de legitimar los intereses de la clase capitalista. Seguiremos informando.

SOLIDARIDAD INTERNACIONAL CON L@S TRABAJADOR@S DE IBERIA!!

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