jueves, 21 de febrero de 2013

Venezuela: Ya no es posible callar


Pablo Hernández Parra

Amig@s tod@s, camaradas, compañer@s de lucha, la reapertura del expediente del asesinato de Motilón y especialmente la aparición de los restos de Noel Rodríguez, han sido el pretexto para que el gobierno de los militares anticomunistas y del lumpen político de “izquierda y derecha” que lo acompaña, quienes hoy dirigen y controlan el país, encabezados por Hugo Chavez, Diosdado Cabello  y Nicolás Maduro,  tomen las viejas banderas de la revolución democrática y hagan uso de la memoria de nuestros hermanos y compañeros caídos en la lucha armada contra el Estado venezolano en el siglo pasado. Esta nueva campaña mediática, solo sirven para ocultar violaciones de DDHH, distraer la atención sobre los problemas apremiantes para la mayoría de la población y sobre todo lavar el pasado represivo y sanguinario

El señor Cabello, furibundo anticomunista de toda su vida llegó al descaro, al cinismo y la hipocresía declarando de la manera más vulgar que “el  joven y dirigente revolucionario Noel Rodríguez, ejemplo de lucha y espíritu libertario para las generaciones, que hemos decidido en su honor, continuar transitando el camino de la Revolución Bolivariana para fraguar la definitiva independencia de nuestra patria, bajo la insignia de la igualdad y la justicia social.

Noel desapareció hace exactamente 40 años, hoy la fiscal se llena la boca y con lujo de detalles explica todo lo que hicieron por llegar a dichos restos. Los restos de Noel son entregados en la Asamblea Nacional, donde Roger Cordero Lázaro, cómplice de la masacre de Cantaura es un diputado electo del partido de gobierno. No es eso una muestra de cinismo e hipocresía.

Mientras  la Fiscal General y la Asamblea Nacional montan todo un espectáculo mediático con los restos de Noel Rodríguez,  callan miserablemente ante las denuncias de familiares y amigos de las decena de desaparecido de Uribana. La Fiscal y la nefasta ministro Iris Valera, siguen sin dar ninguna información y ni siquiera se han dignado a referirse a como llegaron a ese penal, las decenas de armas de todos los calibres, como todos los masacrados  tenían disparos en la parte superior del cuerpo, con tiros de gracias, algunos quemados  y sobre todo, como con semejante arsenal en manos de los presos,  los autores de la masacre tuvieron una sola baja. Que de paso no se explico las circunstancias de la misma. Y no se olvide que este crimen colectivo ha sido POR AHORA el mayor cometido por gobierno alguno contra los presos en la historia de Venezuela.

Prometen un juicio contra los asesinos de Motilón, en cambio Ramon Rodriguez Chacin, cómplice de Henry Lopez Cisco no solo en la masacre del El Amparo, sino de otras ocurridas en la zona de Apure, Barinas, Táchira, es electo gobernador del estado Guárico  y varios de los implicados en dicha Masacre son funcionarios  del actual gobierno.


En 1990, gracias PROVEA, que acompaño a los dos pescadores sobrevivientes de la masacre, se logro que la  Corte Interamericana de Derechos Humanos en 1994, condenara a los asesinos. Hoy este gobierno y la Fiscal le siguen un juicio no solo a esta organización, sino a Lusbi Portillo y a HOMO ET NATURA por defender los derechos de los pueblos indígenas de la Sierra de Perija, que solo han recibido de este gobierno, de su ejército, de los terratenientes violencia, represión, asesinatos y prisión.

Declaran a Noel Rodríguez hijo heroico del estado Anzoátegui, mientras  que NI A UN SOLO de los miles de militares y policías de la época que llenaron al país de asesinatos, torturas y desapariciones  HA SIDO LLEVADO A JUICIO. Y lo peor del caso es que muchos de ellos, no solo fueron los maestros  y profesores de muchos de los flamantes líderes “bolivarianos” de hoy, sino que han desempeñado cargos en el actual gobierno.

Los voceros oficiales, empezando por la Fiscal General se llena la boca y promete abrirle juicio a los militares y asesinos de la cuarta Republica, pero calla vergonzosamente ante los militares que masacraron al pueblo de Caracas en febrero-marzo de 1989, a sabiendas que muchos de ellos son altos dirigentes del gobierno actual. Y para descubrir su verdadera mascara amenazan con abrirles juicios a los familiares de dichas victimas y a COFAVIC, pese a que han sido ellos los que por más de 20 años los únicos que habían custodiados  esos restos y conservado esa memoria.

Si bien es cierto que la lucha que emprendimos en los años 60 del siglo XX pudo haber estado cargada de errores, de traiciones y delatores, como de hecho lo estuvo, jamás ninguno de nosotros nos  doblegamos ante el Estado venezolano bajo ninguna circunstancia, ni en la cámara de tortura, ni en la clandestinidad, ni en la cárcel. Tampoco nos vendimos por un cargo en la administración  pública para servir al capital y su Estado, y en ningún momento hemos aspirando a sus dadivas y limosnas. Muy por el contrario a lo largo de nuestras vidas le combatimos y seguimos combatiendo,  y por sobre todo a nuestra edad no vamos a mendingarle pensiones ni puestos públicos al Estado venezolano.

 En pocas palabras, no vamos a cambiar nuestros principios, nuestros sueños, nuestro programa COMUNISTA, haciendo el triste y vulgar papel de títeres y testaferros mercenarios de los militares venezolanos, y en esto seguimos sin transigir, ni negociar con el enemigo.

Todo comunista, y aun todo demócrata burgués liberal, aun cuando solo cuente con su experiencia histórica, saben muy bien que a lo largo de la historia de nuestro país, el soporte principal de todas las dictaduras y “democracias”  son el ejército y los militares, y que sus armas y bayonetas son los verdaderos soportes del Estado venezolano desde 1830. Este principal instrumento de represión es el fundamento material detrás de  los disfraces y las máscaras que adopta el Estado para garantizar la opresión política, el sometimiento ideológico y la explotación económica en defensa de los intereses y privilegios de la minoría propietaria en particular, y del capital internacional en general, tal como lo hizo el gobierno de la “Gran Colombia”, cuando llegaron al país las casas comerciales y las embajadas de Europa y de EEUU a cobrarnos la deuda de guerra y a controlar todo el comercio exterior  y la economía venezolana.

En 500 años de existencia como Estado esta región que se llama Venezuela ha tenido un solo amo: El capitalismo mundial, sólo ha cambiado la nacionalidad del mismo. Desde los Reyes Católicos hasta el capitalismo financiero globalizado de hoy, llámese anglosajón, chino, ruso, japonés o brasileño que hoy despedaza a Venezuela, nuestra historia es la historia de la adecuación del Estado, y los títeres que lo gobiernan, al servicio del amo de turno.

Es hora de que quienes no nos doblegamos ante nuestro enemigo histórico nacional y extranjero, nos reunamos y fijemos contundentemente una posición en defensa de nuestros principios e ideales y alcemos la voz ante estos mercaderes militares y civiles, de “izquierda y derecha”, que pretenden convertir en propaganda política y electoral  la memoria, ideas y luchas de nuestros  herman@s, camaradas y compañer@s caídos enfrentando al Estado y en especial a su ejército, Guardia Nacional y policías.

Ya no es posible callar,  estos Señores Chavez, Cabello y Maduro y todas su Corte de los Milagros que les  acompañan al frente de su gobierno de forajidos y delincuentes, son ante todo los continuadores históricos del ejército permanente creado por Juan Vicente Gómez en el siglo pasado, instituido precisamente para garantizar a las compañías petroleras el control del yacimiento y campamento que se llama Venezuela. Este ejército y la Guardia Nacional Bolivariana de hoy, nada tienen que ver ni siquiera con el ejército de la independencia, aunque se disfracen de herederos del mismo.

Que los militares se pongan su verdadero uniforme de Boinas Verdes,  sean consecuentes con su ideología, hagan honor a su consigna favorita aprendida y repetida cuando acudían a la Escuela de las Américas: “SOY EL ESPÍRITU DE LA ESCUELA DE LAS AMÉRICAS. ESTOY ENTRE AQUELLOS HOMBRES  QUE ANSÍAN DETENER EL COMUNISMO EN LAS AMÉRICAS”.

La parodia de revolución de los Srs. Chávez, Cabello y Maduro no tiene nada que ver con EL PROGRAMA Y REVOLUCIÓN COMUNISTAS. Esta comienza en su etapa socialista, con el derrocamiento del Estado burgués existente, se propone  la supresión de la propiedad privada sobre los grandes medios de producción y no el fortalecimiento del capitalismo de Estado; la abolición de las clases y el trabajo asalariado y no convertir a la población trabajadora en tercerizados y mendigos del Estado;  la extinción del Estado y no la elevación al poder político a ningún “comandante en Jefe” y partidos al servicio de una casta militar; no es propulsar y propiciar el oscurantismo religioso en cualquiera de sus formas para mantener a la mayoría sumida en la ignorancia, cuando lo que se requiere es el desarrollo del pensamiento científico y crítico para comprender y cambiar las bases del actual orden social.

No olvidaremos jamás Srs. que los asesinos de Noel y  Motilón y de todos los torturados, desaparecidos, y  asesinados en aquellos años  fue obra principal y única de los militares integrantes, mandos del Ejército, funcionarios policiales del mismo Estado y ejercito de cual hoy Uds. forman parte, muchos de estos asesinos fueron sus profesores y Uds. mismos participaron en la masacre de febrero de 1989.

En conclusión, Srs. Chavez, Cabello y Maduro, representantes del Estado venezolano, a Uds.les queda grande, pero muy grande llamarse revolucionarios. La esencia militar-policiaca, de su Estado y gobierno forajido no lo podrán ocultar, ni borrar usando la memoria y la heroicidad de los miles de hombres y mujeres que lucharon en el pasado por una sociedad de igualdad, trabajo, democracia y sobre todo de pleno respeto a la vigencia de los DDHH para la mayoría de la población y no como la que sigue existiendo en la actualidad, donde la democracia y derechos solo existen para una minoría, mientras que para los pobres, el pendejo, llámese indio, obrero o campesino  que lucha por sus derechos solo existe el sicariato, la criminalización y la cárcel. Respeten la memoria de hombres y mujeres que murieron por hacer una  verdadera revolución en Venezuela y no como Uds. y su Corte que la llevan en la boca para vivir de ella, robar en su nombre y entregar los recursos del país a gobiernos y compañías internacionales.

“El único vicio que no puede perdonarse es la hipocresía. El arrepentimiento del hipócrita es de por sí una hipocresía”. -William Hazlitt

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