jueves, 28 de febrero de 2013

27F: ¿La orden? …masacrar al pueblo


Enrique Contreras Ramírez

Al escaso tiempo de iniciar Carlos Andrés Pérez su segundo período presidencial, tuvo lugar entre los días 27 y 28 de febrero de 1989 un  alzamiento sorpresivo de violencia popular. El pueblo de Caracas se lanzo a las calles, en contra del paquete económico ordenado por el FMI, dejando como saldo centenares de muertos, sin que hasta el momento se haga justicia plena.

La dimensión del hecho removió a la sociedad venezolana por el número de muertos e impactó a la opinión pública internacional, debido al alto grado de aceptación que tenía Carlos Andrés, para ese entonces, expresada en la gran cantidad de votos con los cuales resultó electo y que le daban un “amplio margen” de manipulación para su gestión de gobierno.

Cuando se cumplen 24 años de la masacre que ordenara Carlos Andrés Pérez y que ejecutara con tanta “valentía”  Ítalo del Valle Aliegro –para ese entonces- Ministro de Defensa, se recuerda que el alzamiento popular, fue producto de un programa de ajustes económicos, para generar cambios sustanciales en la economía nacional, que favorecieran a los grupos económicos de siempre y a las trasnacionales que toda la vida han explotado y siguen explotando nuestros  recursos, paquete económico ordenado por el Fondo Monetario Internacional.


En este escenario, del 16 de febrero de 1989 el instalado presidente de la República Carlos Andrés Pérez, presentó ante el país un esquema de ajustes macroeconómicos llamado popularmente "paquete económico", creado para generar cambios esenciales en la economía nacional, donde las consecuencias las iba a sentir a plenitud el pueblo venezolano.
El anuncio hecho al país en cadena de radio y TV. Sobre el mencionado paquete tenía que ver sobre política cambiaria, liberación de las tasas de interés activas y pasivas, deuda externa, servicios públicos y política social, comercio exterior, sistema financiero, política fiscal, liberación de precios –entre otros factores- hizo que el pueblo liberara también sus angustias, rabias, frustraciones y se lanzo a la calle, para decirle al gobierno, a los partidos políticos de derecha y de la llamada “izquierda”, a los grupos económicos, al  propio neoliberalismo, que estaba dispuesto a pelear hasta las últimas consecuencias, para evitar las políticas hambreadoras de un modelo que a nuestros días, todavía  persiste como un camaleón, cambiando de colores y de discurso, para evitar ser desalojados del poder.

El 17 de febrero, noticieros de radio y televisión, revistas especializadas, periódicos, la prensa internacional y cualquier otro medio de comunicación masiva, especificaba las medidas del gobierno señalando: “Que el Presidente Pérez había tomado la decisión de acudir al Fondo Monetario Internacional y someterse a un programa bajo supervisión de ese organismo con el objetivo de conseguir un préstamo de aproximadamente US $ 4.500.000.000.000 en los 3 años siguientes; la liberación de las tasas de interés activas y pasivas en todo el sistema financiero hasta un tope temporal fijado en alrededor del 30%; unificación cambiaria con la eliminación de la tasa de cambio preferencial; determinación de la tasa de cambio en el mercado libre de divisas y realización de todas las transacciones con el exterior a la nueva tasa flotante; liberación de los precios de todos los productos a excepción de 18 renglones de la cesta básica; incremento gradual de las tarifas de servicios públicos como teléfono, agua, electricidad y gas doméstico y sinceración general de precios de las empresas públicas; aumento anual en el mercado nacional durante 3 años de los precios de productos derivados del petróleo, con un primer aumento promedio del 100% en el precio de la gasolina; aumento inicial de las tarifas del transporte público en un 30%; aumento de sueldos en la administración pública central entre el 5 y el 30% e incremento del salario mínimo a Bs. 4.000 en el área urbana y a Bs. 2.500 en el área rural; racionalización y eliminación progresiva de los aranceles a la importación; reducción del déficit fiscal a no más del 4% del producto territorial bruto (PTB) y congelación de cargos en la administración pública”.

EL RESULTADO DEL PAQUETE ECONÓMICO

En el libro "Cuando la muerte tomó las calles" editado por el Ateneo de Caracas, cuya autoría es de Roberto Briceño León, en  el capitulo "Contabilidad de la muerte" (pág. 103) señala que en las listas  obtenidas por la Morgue de Caracas - tras verificar, porque en ambas había datos repetidos- se supo de un total de 310 personas asesinadas. Indica que "este no es el total de muertos, sino el total de personas sobre las que pudimos obtener información". De estas personas el 87.4 por ciento, fueron hombres, es decir, murió una mujer por cada nueve hombres. La mayoría de las personas asesinadas eran jóvenes, ya que la media de edad fue de 27 años. El 65.5 por ciento de los muertos tenía menos de 30 años de edad, y el 25 por ciento, menos de 21 años de edad. Entre los más jóvenes destacan 21 que tenían menos de quince años: un niño de ocho años, 2 de once años, cuatro de doce años, 5 de trece años, 3 de catorce años y 6 de quince años. Sólo el 11 por ciento contaba con más de 40 años. La persona muerta con más edad, tenía 67 años. Del total de individuos de los cuales se obtuvo información sobre su nacionalidad, el 95 por ciento eran venezolanos, el 3.8 colombianos y el 1.1 por ciento de dominicanos. El 83 por ciento de los occisos no tenía antecedentes policiales. Los datos indican que la causa de la muerte en el 97.4 por ciento de los casos fue por heridas de armas de fuego”.

LOS PARTIDOS DESPLAZADOS

Si algo dejo bien claro, ese hito en la historia política venezolana, es la de que cuando los pueblos se deciden a tomar las calles, no hay quien los detenga. Ese hecho, demostró claramente que los partidos políticos venezolanos, llámense de derecha o de izquierda, siempre han jugado su papel de celestina ante el modelo de dominación imperante. Fue un hecho constituyente, que mostro la posibilidad, de que la situación puede cambiar en cualquier momento, cuando las muchedumbres en la calle así lo decidan y cuando el momento histórico así lo proclame e indique.

Son los pueblos, los que poseen ese poder de cambiar las cosas y cuando se adquiere  conciencia social, estos acontecimientos no tienen vuelta atrás. Esto simplemente demuestra, sin mayor explicación, que son los pueblos los que hacen revoluciones y no los gobiernos, ni las llamadas vanguardias y mucho menos los partidos políticos que terminan siendo expresión fiel del modelo de dominación, que somete a nuestras gentes a la pobreza tanto intelectual como materias.

LA LINEA JUSTA ES LUCHAR HASTA VENCER

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