lunes, 10 de diciembre de 2012

Paraguay: El art. 1º de la Declaración Universal de los DDHH experimentó su degradación más inquietante en Curuguaty


Comunicado del Servicio Paz y Justicia - Paraguay en el Día Internacional de los Derechos Humanos del año 2012

Al recordarse hoy el Día Internacional de los Derechos Humanos, el Servicio Paz y Justicia, Paraguay manifiesta que el sentido profundo de esta fecha, y que se resume en el enunciado del artículo 1º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, experimentó su degradación más inquietante en nuestro país el pasado 15 de junio en las tierras conocidas como Marina Kué, Curuguaty.

Los acontecimientos de Curuguaty emergen como la expresión más perversa de un sostenido proceso absolutamente incompatible con una sociedad democrática y con los principios básicos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Los hechos mezclaron impunemente el asesinato y la tortura con las ejecuciones extrajudiciales, y prosiguió luego con el accionar de un sistema de justicia que ya en el año 2011 se definía por la ausencia de verdad en su comportamiento y por generar terror particularmente en los sectores que viven en social.

Posteriormente, el “golpe parlamentario” que pulverizó definitivamente los vestigios sueltos que quedaban de un remedo de Estado Social de Derecho. El umbral de vergüenza prácticamente se disolvió y en su lugar se desplegó un discurso excluyente, autoritario e irracional que instaló en la vida cotidiana de la sociedad paraguaya la contracara de lo que enuncia el artículo 1º de la Declaración Universal: Marina Kué nos recordó a partir del 15 de junio del 2012 que en Paraguay no todos los seres humanos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos y que, por lo tanto, existen vidas que no son tales y que existen muertes que no deben ser lloradas y menos aclaradas.

Y más aún: Marina Kué nos mostró que convivimos con grupos y personas que nos proponen construir una sociedad basada en la violación impune del derecho a la vida, derecho reconocido y garantizado por la Constitución Paraguaya de 1992, por la Convención Americana de Derechos Humanos y por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, todos instrumentos jurídicos plenamente vigentes cuya infracción genera responsabilidad internacional del Estado.


Los responsables del derrumbe del frágil Pacto Social democrático hoy, desde diversos lugares y con el apoyo de los medios de comunicación masiva, quienes también violentaron de manera profunda el derecho constitucional que tienen los habitantes del Paraguay “a recibir información veraz, responsable y ecuánime” (Art.28, Constitución de la República del Paraguay), nos invitan a preocuparnos de la mecánica de las elecciones, de la transparencia de sus procesos, de la legalidad de sus actos, a condición de no escuchar la palabra de los muertos, a dejar de interrogarnos por las razones de esas muertes. A cambio de nuestra sordera al clamor de nuestros muertos, nos ofrecen disfrutar perversamente de un modelo de desarrollo que a la desolación de territorios y gente llama progreso.

Ante esta propuesta que reitera la perversión de la impunidad, el Servicio Paz y Justicia, Paraguay, insiste en recordar que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos” y que el verdadero territorio de los derechos humanos es el definido por las prácticas de libertad de la gente. Los derechos humanos no se distribuyen desde arriba; tampoco habitan en documentos o declaraciones políticamente correctas del poder estatal que, en realidad, terminan por convertirlos en artefactos legales e  inertes.

Los derechos humanos, aquellos que se despliegan desde el reclamo radical de libertad de las personas, no esperan el veredicto legal para afirmarse o para empujar siempre hacia adelante como forma no sólo de mostrar lo que ya somos, sino de dibujar aquello que aún no somos pero que podríamos llegar a ser: una sociedad un poco más cerca de la dignidad de las personas.

Hoy que se recuerda el Día Internacional de los Derechos Humanos, como Servicio Paz y Justicia - Paraguay, declaramos que desde el rotundo ejercicio de la libertad tendremos que volver a construir aquello que se derrumbó en Marina Kué y que, en ese sentido, siguen vigentes los 14 puntos de la agenda programática definida por la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay en el Informe Chokokue relacionados con la justicia, la revelación y reconocimiento de la verdad, la reparación y las garantías de no repetición. Si quienes hoy o en el futuro ocupan responsabilidades en el gobierno no asumen estas tareas, la distancia entre los principios de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la sociedad paraguaya seguirá extendiéndose hasta que se torne horriblemente natural que vivamos unidos no por el amor sino por el espanto.

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