jueves, 13 de diciembre de 2012

Cuba: Una vuelta menos en la apretada tuerca migratoria




Miguel Arencibia Daupés

 
 

[Tomado de COMPENDIO, Boletín electrónico de la Red Observatorio Crítico de Cuba, edición del 12/12/2012, accesible en http://observatoriocriticodesdecuba.wordpress.com.]

 
 

Marino, contando con la visa por tres meses de Canadá, que ya iba corriendo, me solicitó tramitara con el Banco Central la comunicación a Migración y Extranjería de su anuencia al viaje para reencontrarse con su hijo y nuera, así como conocer a sus nietos. Hacía dos años que Marino se había jubilado de nuestro centro como jefe de Servicios Internos. Cumplí ipso facto su pedido y empezaron a decursar los días y desgastarse la visa sin que los denodados esfuerzos de ambos produjeran resultado alguno. Marino pudo salir porque –demasiado “araña para caerse de la pared”- utilizó la vía y contactos personales en el primer nivel de dirección de otro organismo. Marino fue y regresó. El BCC no se pronunció jamás.
 


Algo parecido le pasó a Alicia, técnico medio en Informática de una institución cubana, a quien su padre la había invitado a convivir y laborar junto a él durante un año en México. La chica cansada de no recibir autorización dejó su trabajo allí y –sin vínculo laboral alguno- dos años después pudo salir hacia México; cuando su progenitor ya estaba en otro país y no les era factible la temporal reunificación.

 

 
Amanda terminó su carrera de Medicina pero por equis razones no pudo ingresar en un curso de la especialidad que deseaba. Con más de doce años de ejercicio, un día le llegó la oportunidad de contratarse en otro país, ganar mucho más y lograr la especialidad anhelada. Negativa absoluta a su solicitud de liberación aunque fuera relativamente mediata. Renunció y ya va alcanzando los cinco años que el MINSAP tiene estrictamente regulado para todos los casos migratorios.

 

 
A Onel me lo encontré “taxiando por la izquierda” en el aeropuerto de La Habana. Por haberse desempeñado como uno de los ingenieros responsables de la inversión estatal de ACINOX-Tunas, ejecutada por la firma italiana Danielli, donde no hubo secretos ni problemas algunos. El ministro del ramo lo condenó a dos años de separación de su esposa y dos hijos, todos alemanes, que habían regresado a la Alemania ya unificada. Aún cargo con la sensación que me dejaron su ira e impotencia, y la honda tristeza de la final mirada con que me despidiera aquella tarde.

 

 
El caso de la doctora Hilda Molina tuvo resonancia internacional, ya que la negativa por parte de la dirigencia del país a que viajara a Argentina a reunirse con su hijo, nuera y nietos no conocidos por ella, se alargó por más de diez años y hasta llegó a causar fricciones entre Kirchner y Fidel Castro en el marco de la última cumbre iberoamericana a la que asistió el gobernante cubano.

 

 
Pudiera escribir durante mucho tiempo sobre casos similares que han acogotado a la mayoría de los más de dos millones de cubanos radicados en alguno de los 140 países por los que se encuentran hoy diseminados o de los cientos de miles que desean simplemente un viaje temporal. Muchísimos de los que han alcanzado esto último, después de innumerables obstáculos y de infinitas humillaciones debido a los infernales mecanismos migratorios cubanos, han optado por el no regreso.

 

 
Vox populi es que “al pájaro se le reconoce por su cag… (excrecencia). Los mecanismos de deportación de los ciudadanos cubanos son de las mismas heces del despotismo español que sentó sus reales en Cuba durante la colonia. No importa que Cuba sea signataria de la carta de los Derechos Humanos de la ONU, ni siquiera que refrendara a principios del 2008 su adhesión a ésta con la firma de los Pactos Económicos, Políticos y Sociales que la respaldan.


La condición de archipiélago de Cuba permite al dictatorial gobierno, sin referéndum popular alguno ni tan siquiera a derechas previa consulta con el supuesto órgano legislativo principal, la Asamblea Nacional del Poder Popular, imponer unas modificaciones a las regulaciones migratorias que dejan incólume gran parte del estatus carcelario y de un especial destierro, fuera del ámbito de soberanía de los ejecutores.

 

 
La llamada Tarjeta Blanca (documento para el permiso de salida) y la carta de invitación son eliminadas pero, de todas formas e improcedentemente se mantiene el inobviable permiso de la burocracia, ahora, para lograr el pasaporte y, por ende, la autorización de salida por viaje (sin determinar tiempo del trámite) o para radicación en el exterior (hasta 5 y 3 años desde la fecha de solicitud; según sean cuadros, profesionales y atletas o técnicos medios, respectivamente). Ello, tiene amplia consecuencia y extensión debido a la continuidad en Cuba de un modelo monopolista estatal, donde el noventa y tanto por ciento de los trabajadores y hasta de los jubilados siguen encadenados al burocrático Estado. Esperemos las listas de cargos y especialidades que determinará el Consejo de Ministros…y veremos.

 

 
Los señalados términos de autorización, aún cuando se exprese que pueden disminuirse, se ha comprobado por décadas que la burocracia los aplica en su máxima extensión como una especie de penalidad hacia la clase de gente que pretende “desertar”. Aunque después ésta sea la de aquellos que contribuyen en los casi o más de dos mil millones de USD de remesas que recibe anualmente el país (de ahí el chiste popular de que en vez de llamarle clase traidora se les pida: “trae-dollars”).

 

 Sin embargo, esas mismas personas siguen sin derechos de verdaderos ciudadanos de una nación en que nacieron, y ello por obra y desgracia del autoempoderado grupúsculo que tomó derechos vitalicios de propiedad sobre Cuba. Así “los emigrados” solo pueden venir por 90 días, y por seis meses los cubanos “no quedados” pero con permiso de residencia en el exterior (y, de hecho, excluidos de residir aquí). Salvo prórrogas a que pueda a-venirse la autoridad “por motivos justificados”, donde no cabe el lógico y natural libre albedrío de los ciudadanos.

 

Por otra parte, aunque se aumenta hasta 24 meses, se mantiene limitado el tiempo de autorización para permanecer en el exterior. Estableciéndose la posibilidad de otorgarse prórroga también por “causas justificadas” pero con la obligación del pago de un arancel consular cada mes que exceda los 24 meses . O sea que hay que pagar para ser readmitido en el propio país, sopena en caso contrario de ser declarado emigrado (desterrado) el ciudadano.

 

 ¿Dónde quedó aquello de la Convención de Derechos humanos signada por Cuba cuyo artículo 13 apartado 2 declara: “.Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso el propio, y a regresar a su país. “ Aquí, los mandamases se arrogaron la facultad de otorgar casuísticamente ese derecho.

 

 
Pero hay más y peor. Lo que no pueden los cubanos lo pueden los extranjeros. Aquellos que sean “residentes inmobiliarios” (compradores de lo que del país está vendiendo la gerontocracia) quedan agraciados con la posibilidad de permanecer en el territorio nacional por todo un año, término siempre prorrogable por períodos sucesivos de igual tiempo (¡¿!?).

 

 
¡Ah! Y las causas tanto para impedir la salida del país (lo mismo por radicación que por simple viaje, así como para negar la entrada a un ciudadano cubano, aún a los no “emigrados”) van más allá de lo usual para cualquier otro nación del mundo; salvo Corea del Norte, la otra mazmorra en el orbe.

 

 Solo hay que fijarse en una de esas causas para impedir el regreso de un viajero cubano: “Organizar, estimular, realizar o participar en acciones hostiles contra los fundamentos políticos, económicos y sociales del Estado cubano”. Sería interesante saber qué tribunal declarará oficialmente la acción hostil reprobable y como responsable al supuesto comisor. Estoy seguro que seguirá dispuesto únicamente por la manu militari de “alguienes” del MININT, MINFAR o del PCC (que, con collares distintos, son un mismo can).

 

 
Por ello y otros tópicos escabrosos, la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, la Sra. Navi Pillay, se ha visto compelida a enfatizar que “Cuba sigue cerrada a la supervisión internacional sobre la promoción y protección de los derechos humanos”.

 

 
Para muestra, un botón: contundente ejemplo de respuesta a cómo los sectores populares y sobre todo juveniles ven las modificaciones migratorias y qué esperanza pueden tener respecto a su funcionamiento la han dado los cuatro futbolistas y el sicólogo del equipo nacional categoría sub-23, que “desertaron” en Canadá posteriormente a su publicación.

 
 

Cuando Fidel Castro, en discurso de enero de 1959, se lamentó de los miles de cubanos que emigraban no previó (o no le importó) que el castramiento económico, político y social que determinaría implantar en Cuba como sistema lanzaría al exilio a millones ni que el 70% de la juventud cubana llegaría a tener como sueño principal un futuro fuera de su país. Según el escritor cubano Leonardo Padura porque "la generación de menores de 30 años entiende la vida de una manera diferente a como la plantea la retórica del discurso cubano".
 

 

Pero no solo es la juventud la única frustrada. Como señaló recientemente el prestigioso cineasta cubano Juan Carlos Tabío "…los cubanos sufren un desgaste para sobrevivir que les resta una posibilidad de crecer espiritualmente. Es una tragedia cómo las personas se ven atrapadas por la vida diaria".

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nos interesa el debate, la confrontación de ideas y el disenso. Pero si tu comentario es sólo para descalificaciones sin argumentos, o mentiras falaces, no será publicado. Hay muchos sitios del gobierno venezolano donde gustosa y rápidamente publican ese tipo de comunicaciones.