martes, 11 de diciembre de 2012

Dos notas al cierre de 2012: conflictividad laboral y destino del ingreso petrolero




Víctor Salmerón

 

Una pequeña muestra del descontento entre los empleados del Estado que reclaman el pago de sueldos, bonos e incrementos: 1* la Corporación Eléctrica Nacional, de acuerdo con el ministro Héctor Navarro, no puede cumplir su contrato colectivo porque no hay recaudación para honrarlo, 2* trabajadores universitarios amenazan con un mes de paro y lucha de calle, 3* la CVG es un hervidero de protestas.

 

El aumento de la conflictividad laboral en el sector público obedece a un acelerado incremento en el número de trabajadores, mientras que el Estado enfrenta problemas para cumplir con sus deberes como empleador, porque la renta petrolera comienza a quedarse corta en vista de que, además, debe alcanzar para cubrir pérdidas de las empresas, alza de las importaciones y subsidios como el congelamiento del precio de la gasolina y las tarifas eléctricas.

 

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas, para fin de octubre de 2002 trabajaban para el Estado 1.345.674 personas, cifra que a fin 2012 ha ascendido a 2 millones 463 mil 759. En promedio, cada día, ingresaron 310 nuevos empleados a la nómina. En Colombia 3,9% de las personas ocupadas laboran para el Estado, en Perú 8,4% y en Venezuela 19,6%.

 

El profesor del IESA, Asdrúbal Baptista, demuestra que desde 1950, el Estado se ha apoyado en la renta petrolera para emplear más personas de las que en realidad necesita. Asegura que entre 1950 y 2002, en promedio, 56% del empleo público es "excedentario", algo que cataloga como una genuina anomalía cuya contrapartida económica no puede ser otra que ese ingreso extraordinario que el Estado recibe por su sola condición de propietario del recurso petrolero.

 

La "anomalía" se ha agravado en los últimos diez años porque se ha sumado a esta tendencia del petroestado un agitado proceso de expropiaciones de empresas privadas y la construcción de "fábricas socialistas" destinadas a expandir la presencia del sector público en la economía. Otra pequeña muestra: 1* tras su nacionalización en 2008, Sidor acumula pérdidas por USD 580 M; 2* la empresa La Gaviota, ubicada en el estado Sucre, apenas produce entre 80 y 100 latas de sardinas diarias tres años después de la toma de control por parte del Gobierno; 3* el notorio descalabro en el sector automotriz.

 

La producción de la industria nacional es hoy inferior a la de 2008, las importaciones son las más altas y las exportaciones no petroleras son inferiores a las de 1997. Las últimas cifras publicadas por el Banco Central señalan que entre 2007 y 2010 la inversión privada se desplomó 43%. La coordinadora nacional de la Unión Nacional de Trabajadores Marcela Máspero ha advertido que en el presupuesto que presentó el Gobierno para 2013 no se contemplan los contratos colectivos de la administración pública y que las empresas y organismos públicos no han acatado 10 mil órdenes de reenganche.

 

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60% de los ingresos petroleros van a pago de importaciones (420 millardos de dólares EUA)

 

Durante los últimos 14 años, la ruleta petrolera ha premiado a Venezuela y los barriles exportados han reportado, en total, la fortuna de USD 700 G (millardos). ¿Cómo administró esa riqueza? Luis Oliveros, economista y profesor de la Universidad Metropolitana, precisó en el foro organizado por Econométrica para evaluar las perspectivas económicas de 2013, que el 60% se ha dirigido a pagar importaciones, 26% se ha ido en salida de capitales, 12% se depositó en distintos fondos como el Fonden y 2% fue a las reservas internacionales del país.

 

Esta manera de manejar los recursos petroleros se traduce en que las reservas internacionales, es decir, el tanque de divisas que tiene el país para cancelar la deuda externa, respaldar la moneda e importar, está compuesto principalmente por oro, pues los dólares en efectivo registran una fuerte caída.

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