martes, 6 de noviembre de 2012

Vzla: Elecciones 2012: circo que se fue, circo que viene…


Redacción EL Libertario
<www.nodo50.org/ellibertario>

En el perenne espectáculo electoral que ha sido norma en tiempos recientes para Venezuela, 2012 pasará como un peculiar año donde el show de los comicios presentó primero a la atracción principal (la presidencial del 7-0), quedando para después los figurantes de relleno, que dejarán ver sus modestas gracias en las elecciones para gobernadores de estado e integrantes de consejos legislativos regionales del 16-D. Prosigue así, sin pausas y hasta con prisas, el libreto de hipnótica electoralización con el cual los poderes autoritarios del Estado y el Capital han sometido a las mayorías oprimidas del país y a sus esfuerzos por recorrer un rumbo autónomo de lucha por sus reivindicaciones. De hecho, si por algo deben congratularse esos poderes, es por el modo como han venido relegitimando a la democracia representativa y a sus mecanismos electorales, que lucían tan agotados para la década de 1990.
Los tahúres y su juego
Chávez resultó victorioso y ello no sorprende. El embeleso por el caudillo populista que logró construir fuertes enlaces emocionales con un importante sector popular sigue en lo esencial vigente. Además, contó tanto con el uso extremadamente ventajista de los recursos del aparato del Estado como con una campaña propagandística abrumadora, orientada de lleno en lo emocional (su slogan central: «Chávez, corazón de la patria»), haciendo uso de la afinidad afectiva en razón a la enfermedad del candidato/comandante, del temor a la pérdida de prometidas o tangibles dádivas oficiales en caso de derrota, y, por consiguiente, reforzando la así llamada “economía del voto”, que encallejona a los votantes entre dos opciones (la polarización), donde ambos sectores basan su legitimidad en el capital electoral resultante de descartar y minimizar cualquier opción diferente, en una contienda donde ellos definen las reglas y a los demás solo nos cabe rol de comparsa.
Chávez venció en 21 de 23 estados (menos Mérida y Táchira). Pierde en siete de las ocho urbes con más de 500.000 habitantes, salvo Ciudad Guayana. Gana en casi todas las demás ciudades y áreas rurales. Tal victoria es por cierto bastante menos convincente a la lograda en 2006, dejando abiertas interrogantes no sólo con respecto a la ronda electoral decembrina, sino también en lo puede ser el escenario de luchas y movilizaciones sociales. Como se registra en el cuadro anexo, aún cuando Chávez eleva su cifra absoluta de votos, disminuye porcentualmente, mientras el candidato apoyado por la oposición de derecha y socialdemócrata aumenta significativamente en ambos aspectos. Además, al gobierno le resultan cada vez más costosos esta clase de éxitos electorales, alcanzados en un marco de dispendio financiero, corrupción y clientelismo de tal escala que ni siquiera la enorme renta petrolera podrá soportar (ver el esclarecedor artículo de J.C. Jiménez en periodicoellibertario.blogspot.com/2012/10/para-el-debate-lo-peor-que-le-paso.html).


Paradójicamente, una razón muy importante del reciente éxito presidencial oficialista puede tornarse en problema principal para las candidaturas regionales chavistas: lo que podría llamarse carisma de Chávez es intransferible a esos candidatos, cuyo éxito depende en buena medida de hacer al propio Comandante protagonista de la campaña, cosa muy difícil ahora debido a su delicado estado de salud. Por si fuera poco, la designación por orden presidencial de los candidatos bolivarianos a las 23 gobernaciones -evidencia de que este autodenominado proceso solo va hacia más caudillismo- será un plomo en el ala para esos aspirantes “revolucionarios”, enfrentados a opositores que en la mayoría de casos tienen barniz de legitimidad al ganar la candidatura en una primaria regional previa. Ratificando lo anterior, tenemos lo dicho por las mismas empresas encuestadoras que pronosticaron los resultados del 7-O en términos bastante aproximados: afirman que para las elecciones del 16-D la situación será diferente, siendo el sector opositor quien tendría más oportunidades de conquistar cargos mediante el voto popular.
Por el lado de la oposición electoral, no se cumplieron las ilusiones triunfalistas que buena parte de ella expresaba en las semanas previas al acto comicial, convertidas en los días posteriores a la derrota en expresiones verbales o escritas donde lo que preocupa más no es la depresión que en algunos causó la derrota, sino como otros dejaron ver un desprecio semi-racista hacia los sectores populares que rechazaron su cuento, por no hablar de quienes denuncian lo fraudulento de un sistema electoral que hasta el 7-0 presentaban como «el único camino». Al momento de escribir estas líneas, el reto para sus dirigentes es entonces superar ese ánimo entre sus decepcionadas huestes, alentándoles con la expectativa de mejores resultados en diciembre, dado que mucho del caudal electoral de Chávez mermará a la hora de transferirse al chavismo regional, que se verá afectado tanto por el “voto-castigo”, sancionador del inepto desempeño burocrático, como porque su culto a la personalidad del caudillo frena el desarrollo de liderazgos locales movilizadores del electorado.
¿Qué decir desde la perspectiva anarquista?
Para nuestro colectivo, es importante puntualizar algunos detalles:
1) La población electoralmente apta de Venezuela se distribuye entre tres grandes minorías: votante a favor del gobierno, votante por la oposición, no votante. En las elecciones de la era Chávez, ninguna de ellas supera o ha superado por si sola a la suma de las otras dos.
2) el conjunto abstención + votos nulos (20,86 %)  en 2012 es menos que la misma suma (26,32 %) en los comicios de 2006. Ha sido la más baja entre los torneos electorales en que ha participado Chávez, pero aún es mayor a lo que era habitual en elecciones generales de las décadas de 1960, 70 y 80. Agréguese que, según estimaciones oficiales, hay en 2012 unas 800.000 personas aptas para votar que no se han registrado para hacerlo.
3) Como anarquistas, siendo coherentes con nuestro ideal político-social y con nuestra propuesta ante la realidad nacional, hemos llamado a la abstención activa frente a torneos electorales que, en esencia, han sido mecanismos para controlar y liquidar la movilización social autónoma.
4) Perseveraremos en esa orientación pues, pese al abrumador chantaje electoral de estos meses, al menos una de cada cinco personas no participa de ese montaje tramposo, lo cual nos da un espacio-base de actuación importante. Igualmente, han seguido haciéndose presentes muchas movilizaciones colectivas ajenas al libreto que desean imponer el Estado y el Capital (ver todos los ejemplos que se asientan en nuestro blog periodicoellibertario.blogspot.com y en www.derechos.org.ve), seña cierta de que está latente esa búsqueda de autonomía para las luchas sociales que promovemos y respaldamos.

Comparación elecciones presidenciales 2006 – 2012

2006
(%)
2012
(%)
Electores registrados
15.784.777
(100)
18.606.798
(100)
No votantes o abstención
3.994.380
(25,3)
3.596.214
(19,33)
Votos nulos
160.245
(1,02)
284.899
(1,53)
Votos válidos
11.630.152

14.725.685

Votos Chávez
7.309.080
(46,3)
8.136.964
(43,73)
Votos opositor
4.292.466
(27,19)
6.499.575
(34,93)
Diferencia Chávez/opos.
3.016.614

1.637.389

Otros candidatos
28.606
(0,18)
89.146
(0,48)
                                              (cifras oficiales CNE, ver www.cne.gob.ve)

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