viernes, 5 de octubre de 2012

Anti-imperialismo filibustero y ramplón

JOSÉ RAFAEL LÓPEZ PADRINO

El régimen actual se jacta de practicar una política internacional "anti-imperialista". Su maniqueo anti-imperialismo no pasa más allá de críticas a la política exterior de los EEUU, unas relaciones amistosas con la República de Cuba y la solidaridad con gobiernos como el teocrático de Irán o los reaccionarios de Correa en Ecuador, Evo en Bolivia, Ortega en Nicaragua, etc. Regímenes que atropellan, reprimen y asesinan en nombre de un manoseado anti-imperialismo y que no tienen otro proyecto más que mantenerse en el poder. Pero más allá de esa falsa retórica de confrontación con el imperio, existen hechos que demuestran que este gobierno ha asumido posturas entreguistas que superan con creces las posiciones nefastas de los gobiernos de Rafael Caldera (I,II), Carlos Andrés Pérez (I,II), Jaime Lusinchi, y Luis Herrera.

Fue precisamente este gobierno "anti-imperialista y revolucionario" quien firmó el Tratado de la doble tributación, el Tratado de la propiedad Intelectual y el único gobierno latinoamericano que ha firmado el Tratado de Promoción y Protección de Inversiones (TPPI). Tratados de una importancia capital para los intereses norteamericanos desde el punto de vista estratégico que los gobiernos puntofijistas de Pérez y de Caldera fueron renuentes a firmar. Además, el régimen ha expresado su voluntad de permanecer en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias sobre las Inversiones (CIADI), del Banco Mundial, instrumento supranacional de dominación capitalista contrario a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos. Obviamente, la intelectualidad desértica de esta bastarda revolución, que se refugia en la retórica para escapar de la realidad (Luis Britto García, Earle Herrera, Pedro Calzadilla, Gustavo Pereira, Román Chalbaud, etc.) olvida todas estas veleidades pro-imperiales e inclusive que el TPPI fue aprobado bajo la administración de su comandante presidente. Resulta irónico e indignante que detrás de este falso discurso antiimperialista se gesta una política que persigue la entrega de nuestros recursos energéticos al capital extranjero a través de una nueva apertura petrolera (empresas mixtas). Este es perverso proceso de desnacionalización neoliberal de las actividades medulares de la industria petrolera, en el marco de un esquema de negocios mucho más favorable para las transnacionales plasmado en la figura de las "empresas mixtas bolivarianas" (60% PDVSA y 40% transnacional). Tal arreglo contractual fue aprobado por la mayoría oficialista de la Asamblea Nacional, legalizando de esta manera la entrega de la soberanía nacional en lo que respecta a extracción y comercialización de los recursos petroleros. Al margen de lo que afirman los intelectuales asalariados del oficialismo, las "empresas mixtas bolivarianas", representan la continuidad de la apertura petrolera neoliberal iniciada por Caldera II (contratos de servicios), con el agravante de que esta nueva figura está amparada por las leyes de la República y que el Estado venezolano pierde el 40% del crudo de la faja del Orinoco, el cual ahora pasa a manos de las empresas transnacionales que operan en la zona.

La tan cacareada soberanía energética forma parte de una estrategia geopolítica del régimen para con el imperio. El inquilino de Miraflores insiste en el carácter anti-imperialista de su gobierno, sin embargo nuestra economía es cada día más dependiente de la importación de insumos desde el imperio, incluyendo alimentos, medicinas, maquinaria, materia prima industrial y hasta gasolina y otros derivados del petróleo. ¿Quién iba a pensar que importáramos gasolina y derivados? En abril pasado EEUU exportó 1,62 millones de barriles de productos refinados hacia Venezuela que incluyeron gasolina, combustible pesado, gas licuado y aditivos. En todo el año 2011 las exportaciones del Tío Sam a Venezuela sumaron 11,8 millones de barriles, comparado con 7,3 millones de barriles en 2010, 9,5 millones en 2009 y 9,7 millones de barriles en 2008. Las ventas de gasolina sumaron 592.000 barriles en enero, 310.000 barriles en febrero y 512.000 barriles en abril del 2012. Un aumento similar se registró en las exportaciones de gas licuado, así en octubre de 2011 las exportaciones norteamericanas alcanzaron 441.000 barriles, en enero de este año 330.000 barriles y en marzo 416.000 barriles. Así marcha la soberanía energética bolivariana, un falaz discurso manipulador y electorero que no se compagina con la praxis que se dicta desde el Palacio de misia Jacinta. El gobierno del vocinglero de Miraflores ha sido el más entreguista, servil y antinacional de todos los gobiernos en estos últimos años.

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