miércoles, 27 de junio de 2012

Opinión: La última misión


Domingo Alberto Rangel Mantilla

Recluido en casa pude escuchar la cadena nacional que sirvió de plataforma para el lanzamiento de la Misión “A toda vida Venezuela”.

A este respecto confieso que una vez más coincido con el diagnóstico de Hugo Chávez, pero no con las medidas que ofreció el Presidente a guisa de soluciones a un problema que en el caso de la inseguridad va en escalada.

Esta vez el Presidente, haciendo gala de sus cualidades de comunicador fue didáctico cuando a través de los medios radioeléctricos hizo un retrato del sistema de justicia y especialmente de nuestro Poder Judicial con todos sus problemas. De no ser que Chávez lleva catorce años en el poder provocaría aplaudir, pero no sería justo aceptar que el incumbente hable como si fuese candidato opositor.

Con sesenta asesinados por cien mil habitantes es un fracaso que Venezuela ocupe el quinto lugar en tan macabra estadística. También es un mal manejo de las políticas de seguridad, pero sobre todo la prueba fehaciente de que en muchos aspectos no ha habido cambios, el que el Presidente señale que la mitad de los policías están dedicados a “otras cosas”, como servir de espalderos de personalidades políticas o de adinerados que le pagan bajo cuerda a los jefes policiales por poner uno o dos policías como guardaespaldas.

Pero el Jefe de Estado no solo contó las cuitas del Ejecutivo porque acompañado de otros poderes señaló lo que es obvio aunque la Fiscalía por boca de la doctora Ortega nunca admita que es un fracaso el que solo el ocho por ciento de los detenidos en flagrancia son acusados y solo la mitad de este escuálido porcentaje termina condenado.
 
Si la doctora Morales del TSJ hubiera seguido el camino de la fiscal el país que generalmente no está atento a lo que sucede en el Sistema de justicia y más bien huye de la policía, se habría enterado que los jueces no pueden atender la demanda que significan miles de expedientes que deben ser atendidos por un personal que en la mayoría de los tribunales no pasa de tres burócratas no todos abogados. Expedientes desatendidos significa que para la inmensa mayoría no hay justicia en nuestro país.

En una sociedad clara con sus intereses, los datos del comandante habrían provocado un cataclismo porque una población medianamente enterada de las prioridades que se deben cumplir para garantizar la vida en paz... habría salido a la calle a protestar contra todos los poderes. Federales y descentralizados.

Nadie salió porque setenta u ochenta años de renta petrolera convirtieron nuestra sociedad una de las más laxas con la corrupción y más habladora de tonterías a la hora de ir al fondo de los problemas.

Quizás pidan operaciones de senos gratuitas en vez de más tribunales, fiscales, cárceles y policías.

Sabiendo esa condición el Presidente tras un excelente diagnóstico ofreció soluciones insuficientes cuando no equivocadas.

El paquete de la misión “A toda vida Venezuela” ofrece un Copp que liberará presos en pocos días. Prohibir la venta de armas y municiones por un año, municipalizar los tribunales e indemnizar las víctimas de la violencia que fue una oferta demagoga de la oposición. Son medidas que generan votos.

Lo que no ofreció fue dedicar los recursos que ahora son desviados al exterior o a grandes proyectos que al cabo fenecen por falta de continuidad... a fortalecer la Fiscalía y los tribunales, construir más cárceles, desarmar al malandraje y garantizar que no haya impunidad... medidas que no dan votos y por eso tampoco las oferta la oposición.

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