martes, 22 de mayo de 2012

Para el debate: Guasare y Guajira quebradas en socialismo


Dámaso Jiménez

A quién cobrarle la historia de dolor y humillación vividos por la etnia Wayuu en su obligado desplazamiento del Guasare y la inolvidable pérdida de los bosques del Socuy y sus reservorios de agua dulce. Ahora menos que nunca que quebraron las empresas del carbón.

La explotación carbonífera solo favoreció realmente los bolsillos de los altos funcionarios de los gobiernos de turno que se aprovecharon de su afán de enriquecimiento instantáneo con las negociaciones que se realizaron con las transnacionales del imperio.

Son más de 100 años de explotación de un recurso casi olvidado pero que ha dejado una estela de innumerables daños a la ecología y el hábitat de esta etnia indígena que nunca ha sido resarcida, salvo por la visita que cada 12 de octubre llegó a realizar en sus momentos de mayor esplendor el presidente Hugo Chávez Frías, para transportar tanta rabia e indignación desde esta era de la ineptitud revolucionaria hacia el pasado más remoto de los 500 años de conquista española.

No hubo resistencia indígena, en 13 años de revolución jamás se dejó de explotar los yacimientos de esta arrasada zona.

Pero la historia de la estupidez humana tiene sus ironías. Es justamente en este gobierno cuando las empresas carboníferas del Zulia quiebran. Las operadoras Carbones del Guasare de capital mixto y Carbones de la Guajira, estatal manejada por Corpozulia, revelan sus pérdidas y enfrentan la peor crisis gerencial que haya tenido la explotación de este mineral en la región.


Guasare tiene 8 meses operando con menos 30 por ciento de su capacidad operativa. La empresa que hasta el 2007 mantenía un producción de 5 millones de toneladas al año, no ha sido capaz de extraer 3 mil toneladas de carbón.

Carbones de la Guajira descuidó las asesorías técnicas abandonando un plan de relanzamiento que era hasta hace 6 meses su posible salida. Actualmente no ha sido capaz de producir 50 mil toneladas al mes, cuando su proyección era llegar a un millón de toneladas al año. La nómina de esta empresa roja rojita llegó a pagar hasta 4 millones de bolívares fuertes al mes, sin sumar otros 7 u 8 millones de bolívares en gastos de funcionamiento (equipos e insumos), con lo cual no dieron abasto para cubrir las necesidades de la empresa.

Los recursos del carbón han sido desviados de forma irregular para sostener la carga burocrática de Corpozulia, inclusive para cancelar nóminas de proyectos productivos que después fueron abandonados sin considerar las recientes pero excesivas inversiones que se han hecho a costa de tanta improvisación.

Las ganancias de este recurso por ejemplo han sido utilizadas para mantener el personal adscrito a las haciendas expropiadas en el sur del lago.

Desde diciembre del 2011 los trabajadores no cobran su fideicomiso, no tienen acceso a la caja de ahorro y denuncian que desde hace meses se canceló cualquier bono de ayuda que solicitaran.

Para el cierre del tercer trimestre del 2011, la producción se mantuvo en ascenso de manera muy conservadora, ajustados a un plan aprobado para garantizar los compromisos asumidos y pagar sueldos y salarios. El plan de producción inicial se encontraba en 1.050.000 TM para caer poco después en el orden de los 400.000 TM.

Hace un año se produjo un cambio súbito de administración por conflictos internos entre los 2 sectores chavistas que se pelean los negocios de la revolución en la región (Arias Cárdenas y Arévalo Méndez), quedando pendientes en caja 10 millones de dólares para la inversión de maquinarias y repuestos, pero al colapsar la producción de carbón fueron consumidos para pagar la nómina o cualquier otra desviación de recursos no registrada.

Los clientes italianos, Energicoal y la norteamericana Transcoal decidieron no comprar más carbón por el incumplimiento en los plazos de entrega.

Aunque en Miraflores nadie presta atención a lo que ocurre realmente con el carbón porque ya no produce dividendos, hay quienes aconsejan privatizarlo a un consorcio africano que desea invertir en el problema, a cambio de manejar la administración de ambas empresas totalmente quebradas por la gerencia incompetente del Gobierno, a pesar que con el incremento de los precios del petróleo, el carbón extraído de los yacimientos Paso El Diablo y Mina Norte llegó a ser muy cotizado en los mercados internacionales.

Las comunidades cercanas a ambas minas se quejan porque tienen más de 7 meses que no reciben ayuda de la empresa en materia ambiental, escuelas y carreteras. El socialismo solo dejó mayor precariedad.

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