jueves, 11 de agosto de 2011

Para el debate: Falsos proyectos emancipatorios

Por José Rafael López Padrino

Cada período histórico construye necesariamente su propio código de señales ideológicas, su propio lenguaje filosófico-político, asumiendo el empleo de términos que resultan claves para entender el desarrollo de los procesos sociales y los nuevos fenómenos que los acompañan.

La quiebra política del sistema estalinista de la Unión Soviética y demás países de la Europa oriental, así como las transformaciones del capitalismo, han dado pie al surgimiento del postmodernismo como la ideología de la nueva sociedad global. Su florecimiento condujo a la proclamación del fin de las ideologías, a la cancelación de las utopías sociales y a la aparición de variados proyectos autoritarios neopopulistas que en nombre de una falsa redención han generado más hambre y más miseria en sus pueblos.

Los venezolanos padecemos las consecuencias propias de la postmodernidad, una democracia controlada, en las que todos somos libres, siempre y cuando soportemos con estoicismo franciscano y obedezcamos con disciplina militar los dictados de un aspirante a monarca caribeño. Estamos ante un supuesto socialismo dirigido por una derecha fascista, pero con plumaje socialista, que ha sepultado los sueños y esperanzas de cientos de miles de venezolanos que depositaron su fe. El socialismo que proclama el tte coronel, ha pretendido adueñarse -demagógicamente- de los espacios de lucha y banderas ideológicas ocupados tradicionalmente por la izquierda en nuestro país. Este socialismo militarizado no es más que una grotesca falsificación de los postulados e ideales revolucionarios propios de los proyectos emancipadores socialistas.
 
Socialismo no es estatismo y mucho menos si ese Estado es capitalista, no es ese sincretismo ideológico entre Rosa Luxemburgo y Eva Perón, Martín Luther King y Lenin, Trotsky y Jesucristo, Bolívar y Marx con que nos pretenden adoctrinar. Socialista no puede ser un proyecto sin sujeto histórico y que se apoya fundamentalmente en el lupem-proletario (falanges bolivarianas), sector que por su orfandad clasista responde más a las pasiones, y emociones que a posturas ideológicas, convirtiéndose en un verdadero caldo de cultivo para cualquier propuesta política, sin importar cuan perversa este sea. Socialista no puede ser un proyecto que conculque los derechos de los trabajadores, que cuestione la vigencia de los sindicatos y construya un "partido de Estado (PSUV)" que explícitamente excluye la posibilidad de una vida democrática en seno. Nunca podrá ser socialista un proyecto dirigido por un sargentón de pueblo con ínfulas de mesías, que se siente asistido por una voluntad divina y cree tener una vocación de lucha dictada por la historia. Socialismo es lo contrario a la militarización del país, al control represivo de la vida política y social del individuo. Socialismo es lo opuesto a coartar la libertad política, el derecho a la crítica, y a la diversidad cultural de los ciudadanos integrantes de una sociedad.

Entramos a nuevos tiempos en los cuales importantes sectores populares y organizaciones revolucionarias han comenzado a entender la magnitud de la farsa que representa esta autocracia militar que lejos de impulsar cambios de carácter socialista, impone un proyecto de capitalismo de Estado perverso y explotador, el cual utiliza la intimidación y la exclusión social como armas políticas. El socialismo bolivariano -entiéndase socialmilitarismo- no representa otra cosa más que la etiqueta con que el tte coronel y su grupete publicitan su pestilente proyecto faco en tiempos del postmodernismo.

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