domingo, 29 de julio de 2018

Argentina: El pueblo de Córdoba en resistencia



Afiliad@s individuales FORA Córdoba

Sobre las espaldas del pueblo traba­jador de Córdoba pesan los mayores niveles de pobreza, 34,2% según el INDEC para el Gran Córdoba, y los im­puestos y tarifas más elevadas del país, que por supuesto redundan en calami­dades sociales cotidianas generadas por la permanente profundización de la ex­plotación y opresión patronal de la clase capitalista.

Hace pocos días, 120 familias del Ba­rrio Comunitario Parque Esperanza en el municipio de Juárez Celman, fueron reprimidas, desalojadas y abandonadas a la intemperie por los perros policiales del gobernador Schiaretti que defendían la propiedad privada con el aval del po­der judicial. Esa es la única política ha­bitacional que prevalece, beneficiar a las empresas inmobiliarias y constructoras que se expanden por el territorio cordo­bés como pulpos especuladores que ha­cen negocios con la necesidad social.
 
En el valle de Punilla, al oeste de la ca­pital de la provincia, el pueblo tuvo que levantarse en defensa de sus condicio­nes de vida, ya que la provincia preten­de avanzar con una autovía innecesaria sobre el territorio serrano protegido por la Ley de Bosques, alterando la dinámica natural de la vegetación, la fauna y las vertientes, poniendo en peligro la vida de los pobladores del valle por la posible contaminación radioactiva al marcar la traza sobre un yacimiento de uranio. El Punillazo, como se denomina a esta re­sistencia popular, ha permitido detener este avance poniendo en cuestión los intereses empresariales a beneficiar y la obstinación de los gobiernos locales, provinciales y nacionales, que no escu­chan razones y siguen insistiendo en que la obra se haga aunque cueste vidas.

Con el índice del 40% de trabajo en ne­gro, la región noroeste supera las tasas de precarización laboral en todo el país. La mayoría de los/as trabajadores/as en Traslasierra vive con un salario a desta­jo, como es el caso de los jornaleros que se enfrentan al monte para provecho de los patrones y sufren malarias o pica­duras; o los panaderos que en todo el va­lle tienen un sueldo de $400 a $600 por día, trabajando 12hs. entre producción y cocinado, en panaderías donde el pa­trón abusa de la necesidad de los/as que llevan la economía familiar al hombro. La realidad es que la mayoría de los pa­naderos o ayudantes en panaderías van desde los 14 a 20 años de edad, y con la excusa de que se le enseña un oficio son explotados corriendo la misma suerte otros oficios como la construcción. El avance del turismo devasta también Traslasierra y precariza a un rubro que crece en temporada alta como es el caso de los/as gastronómicos/as.

A 100 años de la Reforma Universitaria cientos de estudiantes han practicado la auto-organización, por fuera de los aparatos burocráticos de la Federación Universitaria de Córdoba, en manos del radicalismo y el peronismo, para resistir la presencia de los organismos internacionales que avanzan en la mer­cantilización del conocimiento. Estos, aprovechando el centenario reformista han utilizado la estructura de la Uni­versidad de Córdoba en acuerdo con el gobierno nacional para presentar los li­neamientos del Educación 2030 (nueva denominación de la reforma educativa mercantilizadora a nivel global) duran­te la Conferencia Regional de Educación Superior. Cientos de estudiantes y do­centes, entendiendo de qué se trataba la Conferencia, se organizaron para recha­zarlo en las calles y durante las charlas que se realizaron.

A nivel gremial, las burocracias enquis­tadas someten a los/as afiliados/as con paritarias ruinosas y luchas infruc­tuosas que debilitan cualquier animo de reivindicación. La intima relación de las conducciones sindicales con los partidos gobernantes (como es el caso del sindicato docente UEPC) esta tan naturalizada que la disociación de las bases gremiales con las dirigencias es insalvable. Es así que gremios regiona­les como la UTA han sido intervenidos e inmovilizados, mientras que los ata­ques a Luz y Fuerza son tan duros y con tan poca respuesta, que corre peligro el sostenimiento de la empresa y los pues­tos de trabajo.

Las circunstancias sociales menciona­das nos brindan un panorama provin­cial paupérrimo que requiere un avan­ce organizativo de la clase proletaria. Como sabemos, todo esto no sería po­sible sin la complicidad de los partidos políticos y sus aparatos clientelares, su­mado a las burocracias sindicales que impiden la organización de las bases. A los ojos del pueblo trabajador es evi­dente que tenemos muchos problemas que no están encaminados a resolverse y que es necesario recorrer caminos de coordinación para la lucha por nuestras reivindicaciones.

Las compañeras feministas, los habi­tantes de Punilla y los/as estudiantes universitarios/as que se organizan por fuera de las burocracias de los centros de estudiantes son un ejemplo a seguir para superar los obstáculos políticos y burocráticos estructurales que se nos presentan. Desde las bases, en asam­blea, generando acuerdos de unidad en la acción y ampliando las luchas de ma­nera solidaria es cómo podemos hacer retroceder a la burguesía expoliadora.

Como afiliados individuales de la FORA nos sumamos a todas la luchas sociales en defensa de los intereses proletarios y llamamos a sumar esfuerzos en este sentido a todos/as aquellos/as que com­partan los principios foristas de federa­lismo, solidaridad y acción directa.

[Tomado del periódico Organización Obrera # 75, Buenos Aires, julio-agosto 2018. Número completo accesible en http://capital.fora-ait.com.ar/2018/07/organizacion-obrera-n75.]


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