lunes, 14 de abril de 2014

Sobre el ataque imperialista y colonialista a El Libertario

Por Anjuly Castillo

Es un poco difícil explicar la complejidad de la realidad venezolana a un extranjero. Se necesita tiempo y paciencia para hacerles entender cómo poco a poco nos hemos acostumbrado a la escasez, la delincuencia y la corrupción. Anécdotas personales y ajenas ilustran el cuadro que torpemente intentamos dibujar. El contexto sobrepasa los adjetivos. Tarea aún más complicada resulta exponer los motivos que han conducido a miles de estudiantes y población civil a volcarse a las calles desde el pasado mes de febrero en Venezuela. Un país “rico” con los bolsillos vacíos, con miedo a que lo secuestren o maten, es la metáfora que se me ocurre para explicar la situación.

La respuesta ante las decenas de protestas no ha sido otra sino la represión. Cientos de denuncias de tortura y maltratos e irrespeto a los derechos humanos. El gobierno, siguiendo la tradición autoritaria y militarista del extinto Comandante, habla cínicamente de “paz y diálogo”.

Mientras tanto, en una cómoda oficina de la Universidad Drexel en la ciudad de Filadelfia (USA), y lejos del humo tóxico de las bombas lacrimógenas, el profesor y PhD en ciencias políticas, George Ciccariello-Maher, se dedica a  hacer un extenso “análisis” de la situación en Venezuela.

En un amplio artículo publicado en el sitio web ROARMAG.ORG, el mencionado profesor e “iluminado” del anarquismo, comienza sus líneas con un abierto ataque a la labor de los compañeros del periódico  “El Libertario”.

La obertura de su pieza se inicia con un párrafo que sentencia a El Libertario como una publicación “ Liberal- clase media, y que representa una traición al ideal anarquista, pues se ha aliado a una élite de movimientos reaccionarios”.

Continúa su arremetida acusando a El Libertario de ser un “simple espectador” ante las luchas del pueblo venezolano y adolecer de una verdadera perspectiva de lo que ocurre en el país.

Caricaturiza las protestas y se atreve a insinuar que los innumerables reportes de abusos policiales no son ciertos pues “la mayoría de éstos no han sido denunciados ante las autoridades competentes”.

Frente a semejante aseveración, el señor Ciccariello-Maher desdeña la tarea de las organizaciones defensoras de los derechos humanos en venezuela, como PROVEA, asegurando que la labor de éstas es cuestionable.

Más adelante, la embestida es  contra de Rafael Uzcátegui, a quien de una manera despectiva cataloga de “sifrinito, hijito de papá”, proveniente de una familia adinerada, y por lo tanto, ajeno a la lucha popular. En el mismo saco mete a todos los colaboradores de El Libertario. También lo acusa de “demonizar” a las “organizaciones revolucionarias populares” (colectivos); grupos paramilitares armados y entrenados por órdenes del Fallecido Comandante y ahora al servicio de Maduro.

En ese mismo espacio ataca a otro compañero, Rodolfo Montes de Oca, de quien dice “apoya abiertamente la tesis de  que es la clase media quien debe liderar la lucha popular". Su arrogancia le permite añadir que El libertario no es vocero de las luchas populares pues “siempre ha estado ausente en la lucha de calle, nunca ha estado en el barrio, aislado del pueblo” .
Todo esto como un accesorio para elogiar las actividades de el colectivo la piedrita y las corrientes guevaristas bolivarianas, además del único órgano que merece el respeto del señor Ciccariello-Maher: la extinta Federación Anarquista Revolucionaria de Venezuela (FARV), quienes en una histórica contradicción manifestaron su apoyo al concepto de Estado Bolivariano, a pesar de declararse como una organización anarquista (¿?).

Prosigue su “análisis” con más ataques  y acusa a los compañeros de El Libertario de tener “ciertas posturas trokistas para enmascarar una perspectiva burguesa”, concluyendo que el anarquismo “liberal” de ellos está en contra “ de la revolución (bolivariana), contra las luchas populares y en contra del anarquismo en sí “

¿Quién es el señor George Ciccariello-Maher? En un breve repaso por su  trayectoria “política” encontramos que es un ferviente estudioso y admirador del fallecido Hugo Chávez, a quien le dedicó un amplio centimetraje de odas y elogios en su libro “ We created Chavez: A people’s history of the venezuelan revolution” (Duke University press, 2013). Colaborador en artículos pro-chavistas en páginas web del régimen, especial mención merece aquella auspiciada por la señora Eva Golinger, entusiasta defensora y muy bien pagada proselitista del  chavismo.

Aún cuando el profesor Ciccariello-Maher trabaja en una universidad abiertamente burguesa y capitalista, se siente con suficiente autoridad “moral” para señalar con su dedo acusador la actividad  de divulgación de ideas libertarias y autogestionarias que por más de dieciocho años han venido haciendo los compañeros de El Libertario.

A pesar de auto-proclamarse “anarquista”, Ciccariello-Maher defiende apasionadamente un régimen autoritario y profundamente estatista- militarista. Excusa la represión y tortura de estos días, acusando a quienes protestan de “burgueses, hijitos de papá”. Desdeña los motivos que tienen miles de venezolanas y venezolanos de protestar porque no son parte “de luchas verdaderamente populares”. En su retórica, peyorativa y resentida, se diluye lo que pudo haber sido un análisis objetivo de la situación venezolana actual.

En su cómoda oficina del campus universitario en Filadelfia no se cuela el humo que asfixia a quienes disienten de un Estado corrupto que silencia y tortura, que engaña y se burla sin remordimiento del pueblo.

Es nuestro compromiso defender a los compañeros y compañeras de El Libertario ante ataques como el anteriormente expuesto y que personajes como Ciccariello-Maher no distorsionen ni manchen el trabajo que, de manera autogestionada y altruista, han logrado por casi dos décadas.


Salud!

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