Colectiva Libertaria Severas Flores
Somos colectiva como grupo de personas, no como masa uniforme, sino como conjunto heterogéneo, como multiplicidad de cuerpos, existencias, sentires y luchas que se atreven al encuentro; y somos colectiva en la medida que resistimos al lenguaje patriarcal desde el ejercicio de denuncia de la masculinización de las lenguas, desde el reconocernos como palabras y espacios en disputa, construcción y deconstrucción. Somos libertaria porque asociamos lo libertario con la tradición anarquista de la eliminación de todas las formas de opresión; entendemos lo libertario como la posición que lucha por la libertad de "ser" con otres, de existir en colectivo, de destruir todas las formas autoritarias en que se intenta encapsular el poder. Somos severas flores porque nos re-apropiamos de una burla, de un chiste, de un insulto, de una violencia naturalizada, solapada, que esconde un profundo sexismo hacia cuerpos considerados masculinos al proponerlos débiles, femeninos, errados, insuficientes. Somos flores, flores tan fuertes como delicadas. Somos severas al pararnos duro, echar raíces contra la explotación y resistir siendo nosotres mismes. Entendemos la feminidad no como sinónimo de debilidad o pasividad sino como uno de tantos colores que nos componen y que la monocromía patriarcal quiere negar.
Somos colectiva como grupo de personas, no como masa uniforme, sino como conjunto heterogéneo, como multiplicidad de cuerpos, existencias, sentires y luchas que se atreven al encuentro; y somos colectiva en la medida que resistimos al lenguaje patriarcal desde el ejercicio de denuncia de la masculinización de las lenguas, desde el reconocernos como palabras y espacios en disputa, construcción y deconstrucción. Somos libertaria porque asociamos lo libertario con la tradición anarquista de la eliminación de todas las formas de opresión; entendemos lo libertario como la posición que lucha por la libertad de "ser" con otres, de existir en colectivo, de destruir todas las formas autoritarias en que se intenta encapsular el poder. Somos severas flores porque nos re-apropiamos de una burla, de un chiste, de un insulto, de una violencia naturalizada, solapada, que esconde un profundo sexismo hacia cuerpos considerados masculinos al proponerlos débiles, femeninos, errados, insuficientes. Somos flores, flores tan fuertes como delicadas. Somos severas al pararnos duro, echar raíces contra la explotación y resistir siendo nosotres mismes. Entendemos la feminidad no como sinónimo de debilidad o pasividad sino como uno de tantos colores que nos componen y que la monocromía patriarcal quiere negar.

