Gabriel Kuhn
Si en los últimos años el deporte ha recibido cada vez más atención por parte de la izquierda, junto con un mayor interés en la cultura popular en general, los prejuicios en su contra se han mantenido. El marxista Terry Eagleton ha declarado que "es deporte, no religión, lo que ahora es el opio del pueblo" (en su librO El sentido de la vida), mientras que Marc Perelman, en el tratado antideportivo Deporte bárbaro: una plaga global , afirma que "no [...] debería haber deporte".
Criticar el deporte desde una perspectiva de izquierda es fácil. Hay mucho fanatismo y machismo. La administración global del deporte refleja el eurocentrismo, el (neo) colonialismo y el mercantilismo, aparte que el culto a las celebridades deportivas está fuera de control.
Si en los últimos años el deporte ha recibido cada vez más atención por parte de la izquierda, junto con un mayor interés en la cultura popular en general, los prejuicios en su contra se han mantenido. El marxista Terry Eagleton ha declarado que "es deporte, no religión, lo que ahora es el opio del pueblo" (en su librO El sentido de la vida), mientras que Marc Perelman, en el tratado antideportivo Deporte bárbaro: una plaga global , afirma que "no [...] debería haber deporte".
Criticar el deporte desde una perspectiva de izquierda es fácil. Hay mucho fanatismo y machismo. La administración global del deporte refleja el eurocentrismo, el (neo) colonialismo y el mercantilismo, aparte que el culto a las celebridades deportivas está fuera de control.














