Elena Martínez
Este pasado 15 de marzo, los jóvenes del mundo tomaban las calles y las plazas al margen de organizaciones y partidos políticos. Ciento cinco países se sumaban a la Huelga por el Cambio climático. El manifiesto de l@s jóvenes españoles empezaba hablando de los derechos fundamentales de las personas. Volví a sentir esa extraña pero tan, tan agradable sensación que me invadia cuando el Mayo quincemero inundaba de ilusiones nuestros corazones.
¿Será posible que tengamos otra oportunidad para cambiar las cosas? ¿Podremos modificar el rumbo de este futuro que se antoja y se empeña todo el rato en llevarnos al desastre? ¿Se pondrá fin de una vez por todas a figuras como son los índices alimentarios, esa barbaridad con la que especulan las grandes fortunas, una de las inversiones más rentables y que maneja los alimentos para beneficio de tan sólo unos cuantos?
Este pasado 15 de marzo, los jóvenes del mundo tomaban las calles y las plazas al margen de organizaciones y partidos políticos. Ciento cinco países se sumaban a la Huelga por el Cambio climático. El manifiesto de l@s jóvenes españoles empezaba hablando de los derechos fundamentales de las personas. Volví a sentir esa extraña pero tan, tan agradable sensación que me invadia cuando el Mayo quincemero inundaba de ilusiones nuestros corazones.
¿Será posible que tengamos otra oportunidad para cambiar las cosas? ¿Podremos modificar el rumbo de este futuro que se antoja y se empeña todo el rato en llevarnos al desastre? ¿Se pondrá fin de una vez por todas a figuras como son los índices alimentarios, esa barbaridad con la que especulan las grandes fortunas, una de las inversiones más rentables y que maneja los alimentos para beneficio de tan sólo unos cuantos?








