Mayukh Sen En agosto de 2012, poco antes de la celebración del 65 aniversario de la independencia de India, el India Outlook, una de las revistas con más tirada en el país, publicó los resultados de una encuesta realizada entre sus lectores. La pregunta era “¿quién tras “el Mahatma” era la persona de nacionalidad india más importante de toda su historia?” “El Mahatma” detrás de esa aduladora pregunta era, sin duda, Mohandas Karamchand Gandhi.
No nos sorprende en absoluto que Outlook tratara de realidad esta conjetura: Gandhi se ha convertido en el barómetro absoluto que mide la grandeza india, y a veces la grandeza global. Después de todo, ¿a quién no le gusta Gandhi? Nos le han presentado siempre como un anciano frágil y malnutrido de moral pura y alma piadosa. Un hombre que trajo consigo a India toda una cosmología de resistencia no violenta, un país al que ayudó a liberarse de las cadenas del imperialismo británico. Combatió mediante valientes huelgas de hambre hasta que un nacionalista hindú le disparó, asesinándole y convirtiéndole en mártir.
